NARRADOR OMNISCIENTE

by Silvia Bardelás on April 21, 2009

El narrador no es un tipo que habla. Es una voz que habla.

la mirada que ordena el mundo

la mirada que ordena el mundo

Y lo digo así porque hay algunos que rechazan narradores omniscientes en el siglo XXI porque les parecen voces sin justificar. ¿Quién es? ¿Cómo puede verlo todo? En realidad este rechazo está basado en la identificación de alguien que lo ve todo con Dios y el prejuicio obliga. Una voz que lo ve todo, desde mi punto de vista, no es Dios, es una voz que imagina todo y en el siglo XXI el lector ya es suficientemente maduro como para saber que la literatura es una ficción, el libro que más me cuente, es decir, el que me cuente el mundo desde un ángulo que yo no había visto y que me ilumina una nueva realidad, es el mejor libro, tenga el narrador que tenga. Pero tenga el narrador que tenga no significa que cualquiera vale, el narrador tiene que ser una voz que emerge de una verdad, de una necesidad de contar que tiene el autor. Porque, ¿qué necesidad hay de contar? Escribir no es exactamente un placer, es mucho más, pero como todas las experiencias extáticas exige mucho, el esfuerzo de escribir no se hace por el placer que reporta. ¿Por qué escribir? Primero alguien, el escritor, tiene que estar en disposición de encontrar algo que ilumine el mundo, el escritor es un buscador, pero además, hay algo que le distingue del filósofo, el escritor necesita compartir eso que está encontrando, o ha encontrado o quiere encontrar, por eso lo cuenta. No tiene por qué tratarse directamente con el lector, pero sabe que está y que los dos están dentro de eso que ha escrito, los dos viven y hay verdades iguales para todos. En el momento en que esto no es así, el relativismo, no existen verdades, ¿qué hace el escritor? Contar el mundo sin verdades, en un deseo de salir de él, de pensar que el acto mismo de escribir puede ser una verdad. Entonces los narradores son personas individuales que cantan su dolor ante el absurdo de la vida, (qué puede haber más absurdo que vivir rodeado de gente y no interactuar con ella), y yo creo que el siglo XXI exige otro tipo de narrador liberado de la dictadura del relativismo, no hay una demostración de la verdad, pero todos estamos en el mismo carro y todos queremos salvarnos del absurdo, por ejemplo, necesitamos narradores que puedan hablar del carro. Yo a la lista de narradores añadiría uno nuevo, el imaginador, el omnisciente porque la imaginación es omnisciente, no porque sea Dios, y no tiene porqué esconder que es un narrador. A mí empiezan a costarme los narradores identificados, no puedo remediar el ver la impostura de hacer un cuento verosímil, verosímil tiene que ser la verdad que haya en él, porque nunca he puesto en duda la verosimilitud de Raskólnikov matando a una vieja para probarse a sí mismo y si eso lo hubiera contado él, me habría parecido una impostura. ¿Alguien que hace algo tan horrible, lo cuenta después? ¿Le queda tanta fuerza todavía? Ahí queda la duda para el narrador de
Las benévolas, ¿qué importancia tendría el contarlo con un narrador no identificado? ¿Qué necesidad hay de obligar a un viejo, necesariamente no listo, a escribir novecientas páginas?