DIARIO DE UN DESESPERADO. Friedrich Reck

by Silvia Bardelás on January 4, 2010

14Diario de un desesperado
Friedrich Reck
Traducción de Carlos Fortea
editorial minúscula

Friedrich Reck era un conservador, un monárquico que creía en la “revolución conservadora”, como Jung. Pensaba en la necesidad del hombre de vivir vinculado a Dios y a la naturaleza como única forma de dignidad. Desde esta perspectiva, observa y describe en sus diarios la sociedad alemana gobernada por el nacionalsocialismo.

Últimamanete ha habido cierta curiosidad por entender cómo Alemania pudo llegar a la barbarie, salen a la luz los atentados contra Hitler, los ciudadanos que no estaban a favor, el planteamiento de por qué los judíos aceptaban de forma tan pasiva su holocausto. Lo que aporta este libro en ese sentido, es la visión del día a día en los años gobernados por Hitler de un alemán conservador que siente odio hacia la forma que tiene su país de pasar del antiguo régimen al nuevo.

El halo de misterio que rodea a la barbarie alemana se deshace al asistir con nombres y apellidos y miles de anécdotas al traspaso de poder de la nobleza a la clase media, no al pueblo, precisamente con la pérdida de los valores del pueblo y la creación de la sociedad de masas.

Aunque el narrador aparentemente no es de fiar por su condición de monárquico conservador y su carácter iracundo, sin embargo, la transparencia de su postura y el odio con el que se enfrenta al nacionalsocialismo, hace que el lector entre en su discurso con la seguridad de no estar siendo engañado. Su discurso se reduce a defender los valores del pueblo y a criticar la sociedad de masas, pero lo importante son las descripciones: se puede asistir a las detenciones de alemanes con su inmediata decapitación, la aportación de los cuerpos al centro forense, al primer Hitler intentando como un perro entrar en la alta sociedad alemana, a los robos, a los cambios de estrategia durante diez años, al nivel de conocimiento que tenían los alemanes sobre lo que ocurría, a su esperanza de perder la guerra como única salida, al divide y vencerás de la sociedad.

Reck, igual que Jung, aboga por una “revolución conservadora”, para él la igualdad debería cambiarse por valor de sí mismo. El tema que se plantea me parece uno de los más cruciales en política, la solución conservadora resulta extemporánea, pero la sociedad de masas, inadmisible. La igualdad es un concepto complicado, su uso siempre ha estado rodeado de ejecuciones. ¿Por qué ejecutar a alguien si todos somos iguales? las ejecuciones se han basado en la falta absoluta de creencia en la igualdad, en el traspaso del poder. Después, se ha optado por una igualdad salvaguardada por la imposibilidad de sobresalir, de romper un techo marcado por la media, como si la media tuviera algún valor en sí misma. Esto lo define bien la descripciçon del nacionalsocialismo, creando esa masa informe de igualdad. Creo que sería mejor una igualdad hacia arriba, es decir, igualdad en el punto de partida, de oportunidades y de posibilidades, sin que las posibilidades tengan que ver con la esclavitud, sino con la máxima libertad y por supuesto con la máxima diferencia. La diferencia es lo único que puede garantizar la igualdad, ser iguales en ser diferentes y tener que relacionarse desde ahí.
Recomiendo el libro, creo que deberíamos tener muy presente el paso al nuevo régimen y el vacío en su construcción.

editorial minúscula

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1 Efeeme January 8, 2010 at 12:45

Me hace mucha gracia eso que dices en tu análisis de que, aparentemente, el narrador no es de fiar, por su condición política. No sé si lo dices por monárquico o por conservador, o por ambas cosas… porque ambas son anacronismos dificilmente inteligibles a estas alturas de la vida, pero en fin.
Tienes la virtud de despertar en mi la inquietud por saber algo más de todo esto, intentaré encontrar el libro, siempre me ha resultado imposible de creer que todos los alemanes mirasen en la misma dirección. Gracias.

2 Jon January 8, 2010 at 20:19

Vaya, por lo que veo si fuera comunista sí sería de fiar aunque fuera iracundo.

A mi entender tiene más valor el testimonio de alguien conservador que “podía” haberse apuntado al nazismo pero que tenía dos dedos de frente y era demócrata. Recordemos que también hubo gente así en la izquierda, aunque una minoría, en relación a la Unión Soviética (en ambos casos eran llamados traidores, los primeros por los nazi/fascistas y los segundos por los comunistas).

3 Silvia Bardelás January 9, 2010 at 01:37

Creo que no he redactado bien esta idea sobre lo de conservador. Cuando me refería a desconfiar del narrador, es porque se presenta como alguien que tiene una forma de pensar ya determinada con la que mira, da igual de qué sesgo. en este caso concreto, critica las masas, a lo que me sumo, pero al posicionarse en el lado conservador, no parece una postura tan interesante, para mí.
Ahora, lo que resulta de verdad interesante es su descripción de la sociedad, la idea, que queda muy clara, de que el Nazismo no era conservador, sino todo lo contrario, una forma delirante de romper con el antiguo régimen. De hecho era nacionalsocialismo en tanto que se basaba en la igualdad, pero una igualdad como posibilidad de usurpación. De verdad recomiendo el libro, es mucho mejor que la novela histórica, o que la historia novelada, inventos absurdos desde mi punto de vista, se trata del testimonio histórico de un narrador , es decir de alguien que escribe desde una esquina concreta del momento.

4 N.O.Z. January 9, 2010 at 13:37

La corriente nacionalsocialista del Tercer Reich era revolucionaria, y lo era en todos los sentidos: en la concepción de la raza, en el control del ocio, en el trabajo, en la parafernalia totalitaria; por eso tiene un valor añadido que un intelectual “conservador” nadase contra aquel caudal arrebatador, y sobretodo que lo hiciese desde el principio. No podía haber sido de otra manera para esta víctima del nazismo muerto en Dachau.

El libro me está encantando y lo recomiendo muy vivamente, tiene razón Jon cuando da un plus de valor a este testimonio; digamos que está escrito no tanto por un conservador, como por un aristócrata capaz de ser crítico con los ambientes que le tocaron vivir. Capaz en cada detalle y desde sus inicios, de darse cuenta de que aquello conducía al abismos a las personas y a los pueblos.

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