
«Siempre se ha dicho y repetido que hay que intentar conocerse a sí mismo. Curiosa exigencia, que nadie ha satisfecho hasta ahora y que propiamente no cumplirá nadie. Con todos sus sentidos y conatos está el hombre remitido a lo de afuera, al mundo en torno suyo, y bastante trabajo tiene con conocer ese mundo y ponerlo a su servicio en la medida en que lo necesita para sus fines. De sí mismo toma noticia el hombre sólo cuando goza o cuando sufre, y sólo el dolor y la alegría le adoctrinan sobre sí mismo, le enseñan qué debe buscar o evitar».
«Si ahora tomamos la importante sentencia Conócete a ti mismo, no debemos interpretarla en un sentido ascético. La sentencia no tiene nada que ver con la autognosis de nuestros modernos hipocondristas, humoristas y autog- timorúmenos, sino que significa sencillamente: ten un poco de cuidado contigo mismo, toma noticia de ti mismo, para que te des cuenta de cómo te mantienes respecto de tus prójimos y del mundo. Y para esto no hacen falta refinamientos psicológicos; toda persona sana sabe y entiende lo que significa; es un buen consejo, prácticamente muy beneficioso para todos».
«El hombre no llega nunca a darse cuenta de lo antropomórfico que es»,
El lector perdido es una especie de quimera con la que sueñan editoriales, una posiblidad, un alguien que puede llegar a ser lector.
Sin embargo, el lector perdido es el que ya lee, pero que no se siente representado en las propuestas de la mesa de novedades.
Este es un espacio donde se recomiendan libros al margen del mercado, unas veces coincidirán y otras, no.
También es un espacio donde la lectura se entiende como un acto creativo.


{ 1 comment… read it below or add one }
Me entra la duda de que alguien se pueda conocer a sí mismo desde un diván o meditando. A veces me veo a mí misma haciendo cosas que me sorprenden y que coincide que son los actos con los que más me identifico. Pero siempre es haciendo algo, no se puede comparar con hablar de uno mismo.