LITERATURA ESPAÑOLA EN LA ENSEÑANZA

by Silvia Bardelás on February 11, 2015

En mi época de colegio estudiábamos literatura española, era literatura castellana y al final venían nombres y fechas de autores de otras literaturas peninsulares: gallega, catalana, vasca. Ahora estudian directamente Lengua y Literatura castellana, las otras literaturas las estudian las comunidades que las tengan. Supongo que esto les gusta a los nacionalistas, a todos los nacionalistas, sin embargo podía ser interesante que esa asignatura fuera de literatura española, porque la literatura es un reflejo real de la historia, no miente, no truca. Y tener un conocimiento histórico real de lo que ha pasado, asistir a cómo eran los distintos territorios en cada época daría pie a tener una visión más compartida de las necesidades actuales.

El temario de esta posible asignatura de literatura española empezaría por los primeros escritos literarios de la península, las cantigas en lengua gallega a finales del siglo XII. Se pueden leer unas cuantas en versión original y su traducción y maravillarse de su actualidad y de la crítica social en una época tan temprana. Después entraríamos en los poemas épicos, por supuesto el Poema del Mío Cid en castellano, pero la potencia épica de Tirant Lo Blanc en catalán valenciano tiene una importancia enorme. Esto serviría para que no hubiera dudas sobre los dialectos del castellano, que curiosamente todavía sobrevuelan el ambiente, pero sobre todo para dar cuenta de un territorio definido por la pluralidad, al que se pueden sumar en esa época los poemas hebreos escritos en lengua árabe o las jarchas. Estas referencias pueden hacer ver de verdad lo que se cuenta en Historia como La España de las tres culturas, porque se pueden sentir los diferentes puntos de vista, un privilegio que solo ofrece la literatura. Y por supuesto no pensar tanto en las culturas por religiones, sino por expresiones, voces.

El siguiente paso coincide con el florecimiento de la literatura en castellano y la oscuridad de las literaturas gallega y catalana, una oscuridad que tiene explicación política por la imposición del castellano como lengua institucional en esos dos reinos y que coincide con los Reyes Católicos. Ese momento de silencio de las lenguas es espectacularmente expresivo, muy interesante para entender la literatura, pero también para entender el poder de las lenguas, la violencia de su prohibición o falta de libertad. Y por supuesto el siglo de oro de la literatura castellana, libre en su desarrollo, con el descomunal Quijote, momento impresionante de la literatura española gracias a la búsqueda, a la profundización en la condición humana libre de toda ideología. También es interesante darle protagonismo al mecenas, el Conde de Lemos, aristócrata con vocación literaria (este detalle es importante para tener claro que la literatura necesita ser impulsada o por lo menos no apaleada y hay momentos en los que se consigue).

Pero la literatura castellana también ha tenido sus épocas oscuras, como el romanticismo. No es necesario hablar de ese oscurantismo, pero no se puede obviar el complemento a Bécquer o Espronceda de los gallegos Rosalía, Curros Enríquez o Pondal que siguen el espíritu europeo del momento escribiendo sobre el pueblo, la naturaleza o el deseo de autonomía, y por supuesto la importancia de Rosalía como mujer enfrentada al poder. Hay que atender al resurgir de la literatura en gallego y catalán, hay que resaltar la novela del siglo XIX en castellano, entrar después en las vanguardias, un resurgir de la literatura castellana a través de la poesía, (no estaría mal enseñar los poemas que Lorca escribió en gallego sólo para mostrar que los autores estaban libres de prejuicios), pero también una potente narrativa modernista que se dio en prosa en gallego con Blanco Amor o Vicente Risco o en catalán con la aportación de Víctor Catalá Solitud.

No puede ser entendida la dictadura franquista sin los poemas en todas las lenguas, cada una aportando un reflejo diferente de la misma situación: Blas de Otero, Gabriel Celaya, Celso Emilio Ferreiro. Tampoco las novelas que dan testimonio de esa época oscura como Bearn o la casa de las muñecas de Villalonga o La plaza del diamante de Mercé Rodoreda. Habría que hablar de por qué Torrente Ballester no escribió en gallego, de la imposibilidad de aprenderlo en las escuelas, de la misma situación en las otras lenguas, de la literatura en euskera en el siglo XX, de sus textos anteriores. Y no puedo meterme a fondo en este eventual temario porque nadie me ha contado nada de literatura no castellana, para gran indignación mía tuve que descubrir la gallega de mayor y de forma autodidacta, como quien va descubriendo un escarnio. ¿No es un crimen privar a alguien de la literatura de su lengua? Pues eso ha ocurrido durante siglos. Y no parece razonable el cambio actual que es como un giro de 360º. Cada uno que conozca su literatura, así solo existirá en ese territorio no pudiendo acceder a la literatura universal por no tener un estado que la represente.

No está mal la jugada del nacionalismo castellano dejando entrampados a los nacionalistas de las otras lenguas. En fin, es solo una reflexión, pero qué fértil sería esa asignatura de literatura española bien impartida, diseñada por especialistas en literatura de todas las lenguas, cómo se lo pasarían entre ellos montándola, mostrando lo mejor de cada una, pensando en que estarían colaborando en el entendimiento de estos territorios.

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1 Kim February 26, 2015 at 17:54

Excelente artículo. Y a todo eso hay que añadirle el “gran contexto europeo” (Weltliteratur). En palabras de Kundera:
http://calledelorco.com/2014/05/24/la-literatura-nacional-ya-no-representa-mucho-hoy-en-dia/
El nacionalismo ha obstruido demasiadas resonancias. Un abrazo.

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