LA CONCIENCIA DE ZENO. Italo Svevo

by Silvia Bardelás on November 21, 2016

sem-rossi2La elección de Donald Trump no ha dejado indiferente a nadie, tampoco a los que no le han votado. Ha actuado como un acelerador de circulación sanguínea. No sabemos qué va a pasar, nos puede producir miedo, pero el hecho de que haya roto con lo esperado, lo conocido, lo inalterable, nos obliga a tomar parte de nuestro mundo vitalmente. ¿Necesitamos ser zarandeados para sentirnos vitales?

De eso trata La conciencia de Zeno. Hay muchos libros de finales del siglo XIX y principios del XX en los que el protagonista no siente ni padece. No están vinculados a su mundo. Algunos de ellos cuentan muy bien por qué. Me quedo con El hombre sin atributos de Musil. Te hace vivir y entender la calma chicha antes de la guerra. En el caso de Zeno, mentiroso, cobarde, celoso, envidioso, incapaz de empatía, menuda pieza de personaje, se somete a una terapia de psicoanálisis para curar una enfermedad imaginaria, pero le interesa más novelar su vida que enfrentarse a la verdad.

Siempre he creído que hay dos tipos de personalidades en cada uno de nosotros: una personalidad consciente en la que nos reconocemos y que incluso somos capaces de criticar y estamos dispuestos a mejorar… y otra, muy fastidiada, que llamo personalidad residual, aquella que se forma con lo que no podemos asumir de cada experiencia. El problema de la personalidad residual es que no la conocemos y sin embargo es el verdadero motor de nuestras acciones. Para conocerla nos ofrecen el mundo del psicoanálisis ( lo que funciona sin ninguna duda es tener una hija adolescente, capaz de ver en el subconsciente de la madre en su proceso de matarla) pero ésa es otra novela.

Zeno, un hombre con hiperconcienciosis, que no vive, sino que crea situaciones que le aportan material para sentir después en su conciencia, decide apuntarse al psicoanálisis, pero le cuesta dejar de novelar su vida. Es muy difícil que alguien de motu propio quiera conocer su personalidad residual y ver lo que ha vivido desde ojos no novelados. ¿Y si mi acto generoso no era tal? Yo me cuento lo que quiera contarme, pero para verme tengo que callar un poco.

Así que Zeno, que vive en esa sociedad tan acomodada que solo puede ofrecer aburrimiento, lucha contra él sin saber que lucha contra él y actúa sin conocer su personalidad residual, como todos. La salida que toma Svevo tiene que ver con que la salvación viene de fuera. El final del libro abre una cuestión interesante: ¿son necesarios el arrepentimiento, la culpa, el sacrificio, la redención para ser un hombre nuevo y sano?  ¿Es posible que la curación suceda solo por un cambio de circunstancias? Es uno de los grandes temas de la literatura: Dostoyevski tiene que llevar a Raskólnikov a Siberia para librarse de su pecado, Emma Bovary tiene que suicidarse para recuperar la paz, pero hay otras literaturas más abiertas a entender sus personajes como una parte minúscula de muchos mundos, posición que los deja fuera de la liberación por el sacrificio.

¿Quién no ha pensado alguna vez que su liberación tiene que venir de fuera porque no es capaz de poner orden en su interior?

Italo Svevo

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