LA PERSONALIDAD RESIDUAL. ¿POR QUÉ LEEMOS NARRACIONES?

by Silvia Bardelás on May 9, 2017

imagesLa intención de un currículum es mostrar nuestra personalidad consciente: sabemos quiénes somos porque hemos nacido en este lugar con esta cultura, hemos estudiado esta carrera que nos ha configurado de alguna manera, hemos trabajado en estos lugares sobre los que todos tenemos una idea de lo que significan. Hemos hecho muchas cosas, somos activos, hemos hecho pocas cosas, algo ocurre, hemos practicado algún tipo de arte, tenemos sensibilidad, nos gustan los deportes de riesgo, los de equipo, hacemos voluntariado, tenemos conciencia social… Sin embargo, esas facetas de nuestra vida activa no son las que dirigen nuestras decisiones, nuestros movimientos. Podríamos decir que existe una personalidad residual que se va formando con nuestras experiencias vitales. Esa personalidad no la conocemos, no se manifiesta o no es visible. De alguna manera, actuamos a ciegas, siguiendo una especie de voluntad inconsciente que lo tiene muy claro.

Eso es algo parecido a lo que Freud llamó inconsciente, lo que trabajó de manera excepcional Carl Jung, sin poder llegar ninguno a explicar el mecanismo de su funcionamiento. Cuando alguien se acerca a una terapia de psicoanálisis, en realidad lo que quiere es que esa personalidad residual se manifieste, quiere conocer los resortes de un comportamiento que no le va bien y que no entiende, y va ahí, porque quiere hacerlo sin sufrir. Pero, como buen judío, Freud trabaja la interpretación. Queremos llegar a ver esa personalidad residual, ese inconsciente, interpretando lo que soñamos, lo que pensamos o lo que decimos, pero esa interpretación está dirigida por eso que estamos buscando.

Algunos dicen que podemos vernos en lo que hacemos. Somos lo que hacemos. La realidad es que he hecho esto y aquello, que no tiene nada que ver con la idea que tengo de mí mismo. Y otro camino es vernos a través de los otros. Por eso, quizás, nadie está dispuesto a escuchar lo que los demás piensan de él de verdad. La hipocresía, que está perfectamente aceptada socialmente como algo bueno y deseable, viene de guardarnos de ese dolor. No me importa lo que piensen los demás, o me importa demasiado, en cualquier caso, no quiero saberlo. Tampoco es un método muy fiable porque ahí entran la subjetividad y otra vez la interpretación. En realidad, donde sí nos conocemos es en las relaciones con otros. Lo que provocamos y las reacciones que tenemos están contando algo de lo que somos, pero la emoción que producen las relaciones no nos permite vernos. Y ahí es donde la narrativa juega un papel fundamental.

Cuando Gregorio Samsa se despierta una mañana y se descubre a sí mismo como un insecto que no puede moverse, una especie de cucaracha boca arriba, de alguna forma, podemos decir que está viendo su personalidad residual. Esa forma de sentirse es la que está dirigiendo su vida. Su personalidad residual se manifiesta de repente y contundentemente. En todas las novelas ocurre, si se presenta, lo hace sin el permiso del yo consciente y le llaman locura. Lo que más me llamó la atención cuando leí La Metamorfosis por primera vez es que el protagonista no estaba en absoluto asustado, más bien contento, en realidad, satisfecho de ser visto tal y como se siente, liberado con esa manifestación. Es un relato radical, Kafka directamente convierte a Gregorio Samsa en una cucaracha, pero hay otros ejemplos, como don Quijote, en el que Alonso Quijano decide que lo vean tal cual se siente, un caballero sin guerra. Es una locura un caballero sin guerra, pero solo al mostrarse así, tal cual se siente, es capaz de recuperar su cordura, de hacerse cargo de sí mismo, como ocurre al final. Cuando leemos buena narrativa, sentimos un placer infinito en ver la personalidad residual de los personajes, personalidad que ellos no conocen. Nos convertimos en una especie de psicoanalistas porque la narración nos pone todos los elementos ordenados para que podamos reconstruir esa personalidad residual. Lo interesante es que nadie querría ser convertido en personaje para verse. Ese placer lo convertimos en un placer vicario, lo vemos en otros. Leer narrativa consiste en buena parte en el placer de descubrir personalidades residuales.

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1 beltrand May 14, 2017 at 14:03

Luscofusco…el curso parece que puede derivar en una psicoterapia de grupo….
Empiezo a disfrutar!!
Vou comezar a traballar

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