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	<title>el lector perdido</title>
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	<description>libros para leer</description>
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		<title>LIMÓNOV. Emmanuel Carrére</title>
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		<pubDate>Wed, 08 May 2013 10:47:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Emmanuel Carrére]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Limónov]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Limónov es un escritor y político ruso que ha llamado la atención de Carrére hasta el punto de haber trabajado durante cuatro años en contar su vida, que ya había sido contada por él mismo. Lo que llamó la atención de Carrére fue el hecho de que este hombre hubiera utilizado retretes de Philip Starck [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/05/images-3.jpeg"><img class="alignleft size-full wp-image-1934" title="" src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/05/images-3.jpeg" alt="" width="277" height="182" /></a>Limónov es un escritor y político ruso que ha llamado la atención de Carrére hasta el punto de haber trabajado durante cuatro años en contar su vida, que ya había sido contada por él mismo. Lo que llamó la atención de Carrére fue el hecho de que este hombre hubiera utilizado retretes de Philip Starck dos veces: en magníficos apartamentos neoyorkinos y en la cárcel de Rusia. El personaje ya es curioso, pero el mundo que hay detrás de este hecho resulta verdaderamente inquietante. En el fondo, el libro intenta recorrer el camino de esta paradoja y el personaje de Limónov, verdadero protagonista, resulta un reflejo perfecto. Ahora que está tan de moda pensar en manos negras que controlan el mundo, resulta que pueden ser el alcohol y el aburrimiento los muelles que producen saltos tales como una guerra o un cambio de régimen. Y me parece desde ahí más comprensible todo. En el fondo este libro alumbra la estrechez de nuestro entendimiento, el fuerte condicionamiento de nuestra forma de organizarnos socialmente y la dificultad de vernos. La distancia, el arma más potente de la narración es la única que puede iluminar algo.</p>
<p>Y el libro parte de los padres de Limónov en 1942 y el entorno en el que va a crecer el futuro poeta. Un mundo donde no ocurre ni hay posibilidad de que ocurra nada convierte a la violencia en una forma de romper ese desasosiego. A partir de ahí, después de que el lector haya visto con claridad ese condicionamiento social, empieza el protagonista a seguir un objetivo que se ha marcado: ser un héroe. Y este es otro de los puntos interesantes de este libro, la definición del héroe actual y el problema de la identidad. El héroe de la antigüedad tenía un exceso de identidad: era reconocido por los dioses, esperado por los humanos, cumplía un destino inexorable y desde ahí actuaba. La falta absoluta de identidad es la motivación actual para ser un héroe, que no significa otra cosa que colocarse por encima de los otros y obligar con violencia a ser reconocido. Eso se traduce en salirse de la normalidad, del papel social al que se está adscrito, saltarse las reglas y romper la estabilidad, en muchos casos montar una guerra y exterminar una raza o matar a un famoso y eliminar a unas decenas de adolescentes scouts, con esos valores mediocres y vulgares. Limónov va a intentar ser héroe en la Unión Soviética, Estados Unidos y Europa. Los tres escenarios están contados desde esa falsa estabilidad que los mantiene y que no permite la singularidad de sus miembros. Llevo tiempo reflexionando sobre el tema de la identidad, base de todas las novelas, y este libro me ha resultado muy interesante en este aspecto. Todo personaje lucha por ser él mismo en una sociedad que no lo permite, esa lucha lo convierte en una especie de <strong>héroe</strong>. Aquí, el personaje está muy distanciado de cualquier imagen de sí mismo, la lucha es simplemente contra el otro, consiste en estar por encima, en tener poder. Todos los personajes que aparecen en la novela, menos algún disidente ruso preocupado por el pueblo como Solzhenitsin, aceptan ese mundo de amo y sometido. Cárrere se da cuenta de la importancia de contar eso &#8220;&#8230; el modo en que cada uno de nosotros se adapta al hecho evidente de que la vida es injusta y los hombres desiguales: más o menos hermosos, más o menos dotados, más o menos armados para la lucha&#8221;.  Esta adaptación es precisamente la falta de identidad de la que hablábamos. Limónov decide ser escritor como una forma de ser superior, de reconocimiento, igual que decide&#8221; tener mujeres&#8221; o hacerse político. En realidad, si se hubiera encontrado consigo mismo en algún momento, no tendría necesidad de estar por encima de nadie.</p>
<p>Otro de los temas interesantes es la lucha contra la nada, el crear acontecimientos, algo que se salga de la normalidad, que tenga materialidad, substancia. Esa materialidad tiene que ver con la posesión, la sensación meramente física, las relaciones de poder. Así queda definida la violencia, no como un acto de locura transitiva, sino como una forma de enfrentamiento a la vida y al otro. Nada explica mejor esa imposibilidad de relación que la faltada de identidad. Cómo espetar al que no es nada.Y esa forma enfrentada de estar en el mundo está en la base de la política, la forma de organizarnos. La mano negra parece que implica una manipulación profunda y estudiada, pero en realidad, lo que no se explica de nuestro mundo puede entenderse desde esa violencia creada por la <strong>falta de identidad</strong>, esa necesidad de estar por encima. Muy interesante la visión de la guerra de los balcanes o de la Rusia post soviética desde ahí, desde el estar por encima o por debajo.</p>
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		<title>LAS MÉDULAS. Silvia Bardelás</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 19:31:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Las Médulas]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta semana ha salido en castellano mi primera novela publicada en gallego, Las Médulas. No me voy a reseñar, como es natural. Así que os dejo el link de la primera crítica que ha salido por si queréis saber algo de ella. La editorial que lo ha publicado Pulp Books responde a un proyecto muy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/04/images1.jpeg"><img class="alignleft size-full wp-image-1916" title="images" src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/04/images1.jpeg" alt="" width="180" height="279" /></a>Esta semana ha salido en castellano mi primera novela publicada en gallego, <em>Las Médulas</em>. No me voy a reseñar, como es natural. Así que os dejo el link de la primera crítica que ha salido por si queréis saber algo de ella.</p>
<p>La editorial que lo ha publicado<a title="Pulp Books" href="http://pulpbooks.es/index2.php"> Pulp Books</a> responde a un proyecto muy interesante de Moisés Barcia, que entiende la traducción como una forma única de intercambio de culturas y puntos de vista.</p>
<p>Muchos de vosotros vivís fuera de España. Así que dejo el link de algunas librerías on line por si os apetece leerla.</p>
<p>El día 30 de mayo la presentará <a title="Antón Patiño" href="http://antonpatino.com/">Antón Patiño</a> en <a title="La Casa del Lector" href="http://casalector.fundaciongsr.com/">La Casa del Lector</a> en Matadero de Madrid. Me encantará conocer a alguno de vosotros si podéis ir. Haré un recordatorio.</p>
<p><a href="http://brujulasyespirales.blogspot.com.es/">Crítica en Brújulas y Espirales</a></p>
<p><a title="Amazon" href="http://www.amazon.co.uk/gp/offer-listing/8493857734/ref=sr_1_1_olp?s=books&amp;ie=UTF8&amp;qid=1367263388&amp;sr=1-1&amp;condition=new">Amazon</a></p>
<p><a title="Agapea" href="http://www.agapea.com/buscar/buscador.php?texto=las+médulas+silvia+bardelás">Agapea</a></p>
<p><a title="Las Médulas. Versión Kindle" href="http://www.amazon.es/Las-médulas-Narrativa-pulp-ebook/dp/B00COO4DMQ/ref=sr_1_fkmr0_1?ie=UTF8&amp;qid=1367999615&amp;sr=8-1-fkmr0&amp;keywords=las+médulas+silvia+bardelás">Las Médulas. Versión Kindle</a></p>
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		<title>DÍA DEL LIBRO. ÚLTIMAS FRASES DE GRANDES NOVELAS</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 13:55:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Finales de grandes novelas]]></category>

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		<description><![CDATA[DAFNIS Y CLOE. Longo. Siglo II Todo esto, sin embargo, ocurrió mucho después. En la boda, cuando llegó la noche, todos les escoltaron hasta la cámara nupcial, unos tocando la flauta, otros la zampoña y todos enarbolando antorchas. Una vez estuvieron ambos en su cámara, comenzaron a cantar a Himeneo con voces rudas y ásperas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/04/images.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/04/images.jpeg" alt="" title="images" width="213" height="237" class="alignleft size-full wp-image-1907" /></a>DAFNIS Y CLOE. Longo. Siglo II</p>
<p>Todo esto, sin embargo, ocurrió mucho después. En la boda, cuando llegó la noche, todos les escoltaron hasta la cámara nupcial, unos tocando la flauta, otros la zampoña y todos enarbolando antorchas. Una vez estuvieron ambos en su cámara, comenzaron a cantar a Himeneo con voces rudas y ásperas, igual que si con un pico hubieran querido abrir la tierra.<br />
Mientras, Dafnis y Cloe se acostaron en el lecho, desnudo contra desnudo, y allí se besaron y se abrazaron y se volvieron a besar, sin que en toda la noche pegaran un ojo. Entonces, Dafnis le hizo a Cloe lo que Lycenia le había enseñado y Cloe comprobó que todo cuanto habían hecho en el bosque y entre los arbustos no eran más que juegos infantiles.</p>
<p>LA HISTORIA DE GENGI. Murasaki Shikibu Año 1000</p>
<p>Quedarse hasta el anochecer habría sido un estúpido abuso, y el muchacho se dispuso a partir. Amargamente decepcionado porque ni siquiera había visto a la joven, cuando en secreto había deseaso tenerla de nuevo ante sus ojos, regresó apesadumbrado al encuentro del comandante.<br />
Éste, que le había estado esperando con ansiedad, se sintió confuso por el inconcluyente resultado. pensó que habría sido mejor abstenerse de buscarla y, entre otras cosas, consideró que tal vez alguien la ocultaba allí, del mismo modo que él había decidido en cierta ocasión, tras haberlo meditado a fondo, esconderla donde nadie la pudiera ver.<br />
Esto parece ser lo que contiene el libro.</p>
<p>D.QUIJOTE DE LA MANCHA. Cervantes. 1605</p>
<p>Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir; solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió o se ha de atrever, a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero, porque no es carga de sus hombros ni asunto de su resfriado ingenio; a quien adveritrás, si acaso llegas a conocerle, que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don Quijote, y no le quiera llevar, contra todos los fueros de la muerte, a Castilla la Vieja; haciéndole salir de la fuesa, donde real y verdaderamente yace tendido de largo a largo, imposibilitado de hacer tercera jornada y salida nueva; que para hacer burla de tantas como hicieron tantos andantes caballeros, bastan las dos que él hizo, tan a gusto y beneplácito de las gentes a cuya noticia llegaron, así en estos como en los estraños reinos. Y con esto cumplirás con tu cristiana profesión, aconsejando bien a quien mal te quiere, y yo quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto de sus escritos enteramente, como deseaba, pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los ibros de caballerías, que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando, y han de caer del todo, sin duda alguna.<br />
Vale</p>
<p>LOS AÑOS DE APRENDIZAJE DE WILHELM MEISTER. J.W. Goethe 1770</p>
<p>_¡Vayamos a lo que importa y viva la alegría!- gritó Federico_. Dentro de dos días podéis emprender el viaje de novios. ¿Qué le parece a usted esto, amigo? Cuando nos conocimos, aquel día memorable que fui a pedirle el ramo de flores, ¿podía usted imaginar que, pasado el tiempo, recibiría de mis manos una flor como ésta?<br />
_ No me recuerde aquellos tiempos en un momento de tan gran dicha.<br />
_ No debe avergonzarse de aquella época. El hombre o debe avergonzarse de su origen. Aquellos eran tiempos felices y no puedo mirarte sin romper a reír. Me recuerdas a Saúl, hijo de Cis, que salió en busca de las pollinas de su padre y se encontró con un reino.<br />
_ Ignoro cuál es el valor de un reino_contestó Wilhelm_, pero sé que he conseguido una dicha que no merezco y que no cambiaría por nada del mundo.</p>
<p>LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL. Gustav Falubert. 1868</p>
<p>Un domingo, mientras se oficiaban las vísperas, Fréderic y Deslauriers, tras haberse rizado el pelo, cogieron flores en el jardín de la señora Moreau, salieron al campo y, tras dar un gran rodeo por los viñedos, volvieron por la Pêcherie y se metieron en casa de la Turca, con sus grandes ramos en la mano.<br />
Frédéric presentó el suyo, como un enamorado a su novia. Pero el calor que hacía, la inquietud ante lo desconocido, una especie de remordimiento, y hasta el placer de ver, de una sola ojeada, a tantas mujeres a su disposición le emocionaron tanto que se uso muy pálido y permaneció inmóvil y silencioso. Todas reían alegramente ante su confusión, y, creyendo que se burlaban de él, huyó; y como era él quien tenía el dinero, Deslauriers se vio obligado a seguirle.<br />
Les vieron salir. Y se armó una, que tres años después aún no se había olvidado.<br />
Se contaron la historia prolijamente, cada uno ocmpletando los recuerdos del otro. Y cuando acabaron:<br />
_Eso es lo mejor que nos ha ocurrido en toda nuestra vida-dijo Frédéric.<br />
_Sí, tal vez. Es lo mejor que hemos tenido_dijo Deslauriers.</p>
<p>LA MONTAÑA MÁGICA. Thomas Mann. 1924</p>
<p>¡Adiós! ¡Vas a vivir ahora o a caer! Tienes pocas probabilidades; esa danza terrible a la que te has visto arrastrado durará todavía algunos cortos años criminales, y no queremos apostar muy alto que puedas escaparte. Si hemos de ser francos, nos tiene sin cuidado dejar esta cuestión sin contestar. Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en los que surgió en ti un sueño de amor, lleno de presentimientos- sueño que &#8220;gobernabas&#8221;-, fruto de la muerte y de la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, ¿se elevará el amor algún día?<br />
FINIS OPERIS</p>
<p>PABELLÓN DE CÁNCER. Alexandr Solschenizyn. 1963</p>
<p>Recordó el consejo del comandante de que se casara. Pronto le aconsejarían todos lo mismo.<br />
¡Qué bien se estaba tumbado!<br />
Pero cuando el tren se estremeció y se puso en marcha, en el punto más característico de su pecho_ allí donde se ubica el corazón o se emplaza el alma_ sintió un espasmo, un zarpazo. Se retorció, se dio la vuelta y se echó de bruces sobre el abrigo introduciendo su crispado rostro en el anguloso macuto que contenía las hogazas de pan.<br />
El tren corría. Las botas de Kostoglotov, como algo muerto se bamboleaban sobre el pasillo del vagón con las punteras hacia abajo&#8230;<br />
Un hombre malvado arrojó tabaco a los ojos del <em>Macaco-Rhesus</em>.<br />
Así, sin más ni más. Sin reparo ni consideración&#8230;</p>
<p>LA BROMA INFINITA. Foster Wallace. 1999</p>
<p>387. La tercera cosa más difícil de comprar en Boston después del opio vietnamita y el increíblemente potente DMZ, es el Sunshine, un ácido mefenámico<br />
e hidrocloruro de pentazocina, producto de Sanofi Winthrop, Canadá, Inc., con nombre de marca Talwin PX, un suero amarillo Day-Glo, jeringas prellenas y salinas 7ml/20ml.</p>
<p>a. Analgésico no tóxico comercializado en Estados Unidos como Ponstel ParkeDavis-, usado mayormente  (y curiosamente) para la dismenorrea, una especie de Mydol de grado nuclear.</p>
<p>388.Talwin NX; Sanofi Winthrop, estados Unidos.</p>
<p>*-Juego de palabras intraducible: el disléxico cambia el término en inglés <em>god</em>, &#8220;dios&#8221;, por dog, &#8220;perro&#8221;. (N.del E.)</p>
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		<title>SOBRE &#8220;LA MUERTE DE LA NOVELA&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Apr 2013 21:19:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[intuición]]></category>
		<category><![CDATA[la muerte de la novela]]></category>
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		<description><![CDATA[Resulta curioso que se hable tanto de la muerte de la novela y tan poco sobre ella. Para dar por muerto a alguien antes tiene que ser identificado. La imprenta dio un empujón enorme a la novela y la convirtió en un objeto estético con capacidad de llegar a mucha gente, pero el espíritu novelesco, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/04/images-1.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/04/images-1.jpeg" alt="" title="images-1" width="176" height="141" class="alignleft size-full wp-image-1892" /></a>Resulta curioso que se hable tanto de la muerte de la novela y tan poco sobre ella. Para dar por muerto a alguien antes tiene que ser identificado. La imprenta dio un empujón enorme a la novela y la convirtió en un objeto estético con capacidad de llegar a mucha gente, pero el espíritu novelesco, el acto de novelar existía desde muchísimo antes y responde a una disposición ante el conocimiento que nunca morirá. La novela está tan abierta todavía (su esencia es la apertura a nuevas formas) que no se puede definir en base a una técnica, ni a un objetivo, ni a un tema o un tipo de héroe; su singularidad está en su germen, un impulso artístico de búsqueda. Todas las novelas a lo largo de la historia tienen dos elementos comunes muy marcados: el primero es la falta de intención, no intentan definir nada, son búsqueda en el tiempo y el espacio, una búsqueda de las lógicas internas de la condición humana y digo búsqueda, porque ésa es su esencia. Su lectura ofrece hallazgos, pero lo importante es la vivencia de la búsqueda. Bajo este punto de vista, no se trata de una historia, se trata de un recorrido, de una experiencia en el tiempo y el espacio, como la vida real.</p>
<p> Si leemos las novelas de una manera histórica, nos encontramos con que cada vez se va definiendo más en este aspecto, en conseguir crear presencia. El lector está ahí, metido en los campos de primavera a las afueras de París, escuchando el sonido de algunas bombas a lo lejos, con el silencio fuera del tiempo de la naturaleza y la ansiedad de un frenético presente que está cambiando la historia (<em>La educación sentimental</em>). Está sintiendo el olor de las flores y la piel del objeto del deseo del protagonista. Esta vivencia, esta actualización de una realidad de hace más de un siglo sólo la da la novela. Presenciar el mundo griego en <em>Dafnis y Cloé</em> de Longo, estar ahí, sentir la forma de amarse de esa época, tener delante a un campesino o un aristócrata del siglo II, poder tocar la hierba de entonces, contemplar la costa mediterránea sin urbanizar es un auténtico prodigio que sólo lo da la novela. También sentir las limitaciones de un hombre cercado por una sociedad rígida como en <em>Palmeras Salvajes</em> a través de sus pensamientos íntimos, o el tempo lento, de la decadencia, la falta de futuro como podemos leer ahora en <em>Esplendor de Portugal</em> de Lobo Antunes, o el agobio de una habitación compartida en un hospital por gente tan desigual en una sociedad igualitaria, el miedo, la imposibilidad del deseo, la posibilidad de conocer un régimen cerrado (<em>Pabellón del cáncer</em>). Ellas no mienten, no quieren convencer de nada, sólo muestran y sin distancia, hacen sentir, se basan en la experiencia.</p>
<p>Muchas veces pensamos en el conocimiento como el acto de ir a las cosas mismas, pues la novela tiene eso, presenta las cosas mismas, construye experiencias para ser vividas y muchas veces en este blog he reivindicado espacio para la novela pensando en la necesidad absoluta de ponernos delante de lo que nos está pasando, en aprovechar la posibilidad de meternos en la intimidad de otros en los que ni siquiera reparamos, descubrir conexiones impensables, hacernos conscientes de nuestra sensibilidad actual. La experiencia no muere y la capacidad de intuir aquellos mecanismos sociales que se alejan de lo humano, tampoco. La novela no está muerta porque seguimos teniendo que buscar en nuestra condición humana y necesitamos más que nunca vernos. Estamos en un momento en el que escasea la experiencia, todo lo sabemos de oídas, todo lo vivimos virtualmente, por eso entra bien la mera descripción, la falta de presencia, sin embargo, el vacío que nos deja es el hueco por el que puede entrar la novela, eso es lo que tiene que contar. Tiene que actuar de vigía, detectar qué produce ese vacío y hacer que lo vivamos conscientemente, no inconscientemente como en la vida cotidiana.</p>
<p>¿Cuantos novelistas ha habido a lo largo de la historia? Muy pocos. El esfuerzo de escribir una novela no se hace masivamente. Contar una historia es diferente, copiar un estilo es fácil, asumir una moda y buscar un contenido más o menos brillante también. Pero crear tiempo, ser capaz de captar el tempo propio de nuestra época exige ahondar en la interrelación, esperar una intuición y escucharla.  La presencia, el recorrido, la experiencia, todo es tiempo. La narrativa, mirando al pasado o describiendo simplemente, no necesita el tiempo, la novela sí. El tiempo es lo contrario del juego, del entretenimiento, coloca en otra dimensión, es lo que permite ir viendo. La novela no es un juego, es la visión de un presente adelantando un futuro, un presente construido con los elementos de la realidad, espacio y tiempo.</p>
<p>¿Quién no está deseando sentirse arrebatado por lo desconocido y a la vez lo más íntimo, tener experiencias imposibles en la vida cotidiana? La novela sólo morirá si deja de haber autores que encuentren un punto de vista para contar el presente y si deja de haber editores capaces de arriesgar, pero no son las tecnologías las culpables. Precisamente en este comienzo de un mundo nuevo, de una nueva sensibilidad más centrada en la presencia que en el ideal, la novela tiene más campo que nunca. Internet, el cine o la televisión ofrecen experiencias estéticas de otro perfil que en ningún momento pueden tomarse como sustitutas. La novela es un reflejo ordenado y construido, un reflejo exigente. El que haya olvidado la experiencia de la novela, que haga el esfuerzo de leer El Quijote o el Wilhem Meister o El pabellón del cáncer o cualquier otra para sentir inmediatamente la necesidad de leer una actual, de vivir una búsqueda, algo totalmente diferente a corroborar una  descripción. </p>
<p>De manera que no creo que no estemos todos deseando leer novelas, que no haya lectores, que la técnica nos domine. Lo que falta es reconocer el espacio propio de la novela para que pueda desarrollarse sin verse envuelta en una definición cerrada en una época o en una clase social.</p>
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		<title>UNA BELLEZA NUEVA. Cristián Warnken</title>
		<link>http://www.ellectorperdido.com/2013/03/21/una-belleza-nueva-cristian-warnken/</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Mar 2013 16:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Encuentros]]></category>
		<category><![CDATA[conversaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Cristián Warnken]]></category>
		<category><![CDATA[una belleza nueva]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy me salgo un poco del guión porque no estoy recomendando un libro ni haciendo una reflexión, pero hace tiempo que quería reconocer de alguna manera el trabajo de Cristián Warnken. Cristián Warnken Lihn (Santiago, 1961) es un profesor de literatura, comunicador, entrevistador, conductor de televisión y poeta chileno. Hace más de diez años creó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/03/images1.jpeg"><img class="alignleft size-full wp-image-1870" title="images" src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/03/images1.jpeg" alt="" width="246" height="205" /></a>Hoy me salgo un poco del guión porque no estoy recomendando un libro ni haciendo una reflexión, pero hace tiempo que quería reconocer de alguna manera el trabajo de Cristián Warnken. Cristián Warnken Lihn (Santiago, 1961) es un profesor de literatura, comunicador, entrevistador, conductor de televisión y poeta chileno. Hace más de diez años creó un programa de televisión llamado <em>La belleza del pensar</em> que ahora continúa con el nombre de <a href="http://www.unabellezanueva.org/"><em>Una belleza nueva</em></a></p>
<p>Estamos acostumbrados, por lo menos en España, a una categoría de programas llamados culturales, sin otro objetivo que dar a conocer libros, cualquier libro, y entrevistar superficialmente a autores. No existe ni un sólo espacio en el que el espectador pueda participar activamente, es decir, en el que tenga que pensar, se sienta descolocado mentalmente, descubra algo nuevo o se sienta movido a investigar. El acierto de Cristián Warnken tiene dos caras. Por un lado, crea un catálogo del pensamiento actual, podemos conocer que vías de pensamiento filosófico, psicológico, económico, narrativo, biológico o médico están abiertas. La elección de conversadores que trabajan activamente aportando puntos de vista nuevos ayuda a ubicarnos en nuestro mundo, el que estamos creando y que nos parece incomprensible sólo desde la información periodística. Por otro lado cambia el concepto que tenemos de la televisión, de repente, se convierte en un artefacto capaz de exigirnos como espectadores, de meternos en una atmósfera limpia que nos permite pensar como una actividad placentera.</p>
<p>Todo esto es posible gracias a que Cristián Warnken sabe perfectamente de qué se está hablando, parte de una intención de profundizar sin miedo y rompe con las reglas del tiempo consumido.<br />
He cumplido con mi deseo de reconocer y agradecer su trabajo y tengo que terminar con una pequeña crítica a todos nosotros, los españoles, que no somos capaces de tener ni un solo programa de televisión con un contenido digno y que hemos asignado la palabra cultural a espacios de hablar por hablar.</p>
<p>Aquí os dejo algunas conversaciones que me han interesado mucho:</p>
<p><a href='http://youtu.be/3-VydyPdhhg'>Francisco Varela (Neurobiólogo)</p>
<p><a href='http://youtu.be/e5zIpNO_XoY'>Humberto Maturana (Biólogo)</a></p>
<p><a href='http://youtu.be/oQufvmH2P84'>Vittorio Guidano (psicólogo)</a></p>
<p><a href='http://youtu.be/SeSKs5nHMUI'>Jean-Luc Nancy (filósofo)</a></p>
<p><a href='http://www.otrocanal.cl/?video=1300'>Gianni Váttimo (filósofo)</a></p>
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		<title>EL RUIDO DE LA MEMORIA. Alfredo Castellón</title>
		<link>http://www.ellectorperdido.com/2013/03/04/el-ruido-de-la-memoria-alfredo-castellon/</link>
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		<pubDate>Mon, 04 Mar 2013 14:10:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Castellón]]></category>
		<category><![CDATA[censura]]></category>
		<category><![CDATA[memoria]]></category>
		<category><![CDATA[supervivencia]]></category>

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		<description><![CDATA[EL RUIDO DE LA MEMORIA Alfredo Castellón STI ediciones Creo que es necesario que tengamos textos que nos ayuden a ver de dónde venimos, o cómo hemos llegado hasta aquí. El de Manuel Rivas estaba más centrado, desde mi punto de vista, en el tema del poder no transparente como una especie de castración. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/03/4114831845_dc9fbd478e.jpg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/03/4114831845_dc9fbd478e.jpg" alt="" title="4114831845_dc9fbd478e" width="500" height="344" class="alignleft size-full wp-image-1864" /></a>EL RUIDO DE LA MEMORIA<br />
Alfredo Castellón<br />
STI ediciones</p>
<p>Creo que es necesario que tengamos textos que nos ayuden a ver de dónde venimos, o cómo hemos llegado hasta aquí. El de Manuel Rivas estaba más centrado, desde mi punto de vista, en el tema del poder no transparente como una especie de castración. En este caso, Alfredo Castellón tiene como leitmotiv la supervivencia. </p>
<p>Podemos entender que un niño de la guerra haya tenido que ser un superviviente, pero lo interesante de estos relatos para nosotros es que esa condición vital de ser superviviente parece una tara ancestral de la que todavía no nos hemos liberado. </p>
<p>Si pensamos en las memorias de Goethe, que empiezan con la posición de las estrellas en el momento de su nacimiento y con la seguridad de verse como un elegido después de haber sido tratado como tal por el poder de su país, entendemos la libertad en la que se mueven algunos artistas en mundos que pueden imaginar más allá de lo que conocen y de lo que creen, un horizonte infinito a conquistar o cualquiera de las imágenes que queramos poner. Y en seguida nos viene a la cabeza el contraste de nuestro mundo.</p>
<p>Precisamente eso, el horizonte en toda su amplitud, no aparece como posible para el artista español en ningún momento de la historia y mucho menos en épocas oscuras como la postguerra.  Hablando con el autor sobre su libro surgió un tema muy interesante. Él decía sobre su juventud como artista: “había una autocensura que era superior a ti . Sin duda, en nuestra generación, el escritor también era censor. Siempre había un recelo, esto no estará bien, no pasará. La autocensura era superior a ti. Aldecoa habría sido mucho mejor si hubiera escrito todo lo que pensaba, incluso Martín Santos o Matute”. Y yo le contestaba que tengo la sensación de que esa autocensura va más allá de la dictadura, que hay una barrera contra la creatividad y que este país todavía adolece de una literatura crítica, que apenas ha aparecido en momentos puntuales y que justamente responde a la más potente.</p>
<p>Lo interesante de <em>El ruido de la memoria</em>, desde mi punto de vista, es que hace un recorrido por las “vergüenzas” de la supervivencia y no creo que este país haya dejado de sentirse a sí mismo como un superviviente nunca.  Cada relato trata un aspecto de esa supervivencia que se mueve en el terreno del enfrentamiento, la elección no deseada, el juego amo-esclavo o el miedo como factor fundamental de decisión. </p>
<p>Y el ambiente que genera es consecuentemente plano, falto de energía necesaria. Creo que está muy bien contado cómo ese miedo generalizado impide hablar de  lo necesario, por eso la inquietud es el efecto expresivo que está presente en todos los relatos. Hay un silencio atronador que inmoviliza y que obliga a reacciones siempre de encapsulamiento. </p>
<p>El único que habla sin parar y con más potencia, el causante del primer recuerdo que quiso escribir el autor, según cuenta, es el que llama “palabrador”, un vendedor ambulante. Ese sí tenía una motivación para hablar y llama la atención del niño que está rodeado de ese silencio o el sentenciar raquítico de los curas. Las palabras sólo son libres cuando están motivadas.</p>
<p>El autor, que es un observador en todos los relatos, no un actor, se da cuenta de que las palabras son liberadoras cuando comunican. El mero recuerdo de estos hechos no puede cambiar nada, no sería capaz de exorcizar el pasado. La memoria deja de hacer ruido cuando se comunica, el pasado puede recuperar el sentido que no tuvo cuando es comprendido por todos. </p>
<p>La existencia tiene que ver con las palabras, lo que no tiene nombre no existe, por eso la importancia de convertir en significativos, hechos que en su momento quedaron absorbidos por el tiempo. </p>
<p>Este es un libro de relatos para comunicar lo que nos pasa, o nos ha pasado recientemente. Sólo en ese compartir la experiencia, en ese “hablar de ello”, podemos reconocer circunstancias que todavía están vivas: esa falta de libertad para imaginar lo imposible, esa falta de diálogo sobre todos los temas, ese ser “los más expresivos” escondiendo lo que hay que expresar.</p>
<p>Me gusta especialmente el relato de los estorninos, la prueba de que el miedo es humano, por lo tanto construido. Por pequeño que sea, el animal, en grupo, es capaz de superarlo. La victoria no es posible en soledad, la consecuencia más terrible de pensar la existencia en términos de supervivencia, según he aprendido en estos relatos.</p>
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		<title>LAS VOCES BAJAS. Manuel Rivas</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Feb 2013 12:50:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros del fin del mundo]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[palabras]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo]]></category>

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		<description><![CDATA[AS VOCES BAIXAS Manuel Rivas Editorial Xerais LAS VOCES BAJAS Manuel Rivas Alfaguara Sólo se me ocurriría escribir sobre mis memorias para resucitar a mis muertos. Supongo que hay algo de eso en este libro, de intentar que no mueran nunca. Y de paso resucitar todo el mundo que creaban. Porque se mueren las personas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/02/images-3.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/02/images-3.jpeg" alt="" title="Manuel Rivas" width="183" height="275" class="alignleft size-full wp-image-1850" /></a>AS VOCES BAIXAS<br />
Manuel Rivas<br />
Editorial Xerais</p>
<p>LAS VOCES BAJAS<br />
Manuel Rivas<br />
Alfaguara</p>
<p>Sólo se me ocurriría escribir sobre mis memorias para resucitar a mis muertos. Supongo que hay algo de eso en este libro, de intentar que no mueran nunca. Y de paso resucitar todo el mundo que creaban. Porque se mueren las personas y se mueren los mundos, una de las ideas que sabemos pero que nos repetimos como si no lo termináramos de creer.</p>
<p>La intención de resucitar es física, que estén ahí todos presentes, pero ya que los saco a todos, vendría a pensar este narrador, los voy a ordenar. Y quizás sea eso este libro de memoria, un intento de dignificar vidas que no dejaron vivir.</p>
<p>En estos momentos decadentes la memoria es más necesaria que nunca para entender cómo hemos llegado hasta aquí. Y eso es lo que más me gusta de esta narración. Asistimos a un problema nacional grave y crónico, que está ejemplificado en Galicia, pero que ya Ortega y Gasset veía prácticamente irresoluble en 1914 para todo el territorio español. Cuando hablaba de que yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo, tenía presente la falta de cohexión social, la falta de una sociedad de posibilidades y la necesidad de empezar de nuevo desde una base sólida. La crítica rabiosa que hace en esa búsqueda nunca fue resaltada. Los versos de Curros Enriquez que aparecen en mitad de este libro: “ai, dos que levan na fronte unha estrela, ai, dos que levan no bico un cantar” , resultan terroríficos como descripción de un espacio vital y todavía están vigentes.</p>
<p>Ese espacio vital no es una idea poética, justamente este libro es un conjunto de imágenes que lo muestran. Ahí están dos mundos: el del pueblo y el del poder limitante, amorfo, que no da la cara, que no tiene contenido, cuyo único objetivo es limitar. </p>
<p>Esas imágenes están seleccionadas desde el niño que toma las palabras como salida y termina en un periódico con la ilusión de tener un medio de comunicación. El pueblo tiene que sobrevivir y lo hace con el trabajo y las palabras. Las palabras son las que permiten la dignidad, van creando una tela protectora, un mundo cimentado en historias para no olvidar lo humano. </p>
<p>Las historias son una forma enseñar, de tener intimidad, de vincularse, de superar la circunstancia limitante, de reírse, en el fondo, de libertad. La vida para estos personajes, que resulta que son reales, es una especie de anarquía profundamente limitada por algo a lo que no te puedes enfrentar. El poder nunca da la cara, está ahí incluso cuando llega la democracia, como si nunca se fuera a ir. El verdadero poder limitante es una especie de corrupción boba, que por supuesto no tiene palabras.</p>
<p>La noticia del periódico sobre la hermana ,“la hija de un albañil gana un concurso de redacción”, es exactamente la imagen de una sociedad que desconoce donde están las palabras. Es el triunfo de la imbecilidad, la falta de cultura. Una de las maravillas de la literatura es que identifica los poderes limitantes que en la vida cotidiana resultan escurridizos y este es uno de ellos: los que tienen voz, no tienen palabras.</p>
<p>La dignidad de construirse a sí mismo es un valor difícil de ver en estos momentos, llegar a preparar tu cama para morir, como hace la madre, resulta impensable, pero esa dignidad, algo magnífico, lleva implícita la vergüenza social de no haber tenido un espacio para construir, para comunicarse. Y ahí es donde podemos reconocer lo que nos ha traído hasta hoy, el haber dado poder a esa imbecilidad oculta, el no haber sabido reconocer donde estaban las palabras.</p>
<p>Este libro no es una novela, es una memoria que quiere ordenar y precisamente dar reconocimiento a los olvidados, no humillados y ofendidos, olvidados, tapados por un poder no inteligente. Y a eso añado un punto de partida emocional, la impotencia que producen unas circunstancias en las que acontece una muerte prematura. </p>
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		<title>LAS PALMERAS SALVAJES. William Faulkner</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Feb 2013 10:49:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[descripción]]></category>
		<category><![CDATA[expresionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Las Palmeras salvajes]]></category>
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		<description><![CDATA[LAS PALMERAS SALVAJES William Faulkner Traducción de Borges Siruela Se me ha ocurrido recordar esta novela porque oí decir a un escritor famoso que no le gustaba describir y que una vez hasta había copiado la descripción de otro y que le habían pillado y se reía porque despreciaba la descripción. Supongo que para él [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/02/images-21.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/02/images-21.jpeg" alt="" title="William Faulkner" width="224" height="224" class="alignleft size-full wp-image-1844" /></a>LAS PALMERAS SALVAJES<br />
William Faulkner<br />
Traducción de Borges<br />
Siruela</p>
<p>Se me ha ocurrido recordar esta novela porque oí decir a un escritor famoso que no le gustaba describir y que una vez hasta había copiado la descripción de otro y que le habían pillado y se reía porque despreciaba la descripción. Supongo que para él no es más que un inventario de cosas para  que el lector no se pierda en un espacio vacío, pero me gustaría pensar un poco sobre el papel  de la descripción. </p>
<p>Para algunos es un recurso trasnochado porque la tecnología actual y la información nos da un catálogo de imágenes que nos permite saber cómo es cualquier tipo de espacio sin que nos lo tengan que contar. Sin embargo, ese tipo de descripción-inventario al que se refieren no tiene nada que ver con el sentido de la descripción de meter al lector directamente en un espacio y un tiempo y entre los objetos que se describen de manera sensible. Esa construcción de una sensación a través de los objetos que tiene que reconstruir el lector es fundamental en una novela para conocer a los personajes y entender el punto de vista.</p>
<p>Es verdad que la literatura actual no es una literatura dirigida a la sensibilidad, más bien al juego conceptual y para eso lo que necesita es lo contrario, que el lector no sienta, no crear una atmósfera en la que todos los elementos inter-relacionen, sino deconstruir, fragmentar y jugar a los trozos que no encajan con mucha distancia, pero unos años antes, la verdad es que ya nos estamos acercando a tener que decir un siglo antes, lo que se buscaba era lo contrario. En mi opinión, la novela llegaba a desarrollar de forma inimaginable lo que había comenzado el Quijote con cierta consciencia: hacer presente la historia en todo su conjunto, describir de forma presencial el escenario, los personajes, todos los elementos que componen la novela. Tenían que sonar las voces, la corriente del río, el batir de las palmeras o el viento, pero aún más, tenían que sonar exactamente del modo en el que le suenan a los personajes. De esa manera no es necesario decirnos cómo son esos personajes porque los conocemos como nunca conocemos a nadie en la vida real, sintiendo sus sensaciones. Si tenemos acceso a la sensibilidad de cada uno de ellos, podemos entender sus acciones y reacciones además en interacción con las acciones y reacciones de los demás personajes. La intersubjetividad, que es el mundo de las relaciones, el mundo que interesa a la novela, es un misterio para la vida ordinaria dentro de nuestra limitación para conocer al otro, por eso, cuando una novela consigue construir esas relaciones desde las pulsiones de cada uno de los personajes, se nos vuelve presente y revierte directamente en nuestra sensibilidad. Se puede decir que son lecturas que aumentan nuestra conciencia y desarrollan nuestra sensibilidad. ¿Ha dejado de tener sentido este modo de describir construyendo sensaciones en nuestro momento? No para quien quiera escribir novelas, sí para otro tipo de literatura-juego, metaliteratura como se llama, que está en otro punto, más allá.</p>
<p>Por supuesto las descripciones no tienen como fin colocar al lector en un escenario construido más o menos para que se haga una idea, sino que las descripciones colocan al lector en mitad de la acción y dentro de los personajes. El paisaje no es paisaje, es una fuerza que Faulkner necesita que sintamos. Los cuerpos, las miradas, incluso las palabras, que también sufren algo parecido a una mirada descriptiva, no sufren la distancia de la narración, sino que están ahí para que toquemos. Porque en esta novela concreta Faulkner consigue una distancia muy definida, ni me meto dentro de los personajes, ni los veo desde fuera. Estoy en medio, observando, siempre como observador, libre de lo atroz, pero exactamente ahí. </p>
<p>Por eso toda la novela busca una expresión, una comunicación directa, como si esos personajes que nunca han sido capaces de ser ellos mismos, lo fuera en el momento de ser contados. Este expresionismo es el que mueve al lector, la observación se vuelve incómoda de verdad, no es un paseo por la desgracia, es la asistencia a la paradoja compartida.</p>
<p><em>Las Palmeras salvajes</em> construye la libertad desde su carencia. En ningún momento se nombra, ni siquiera forma parte del lenguaje de los personajes, sin embargo es lo que está en juego en las dos historias paralelas que se retroalimentan.  La sensación que produce una revierte en la lectura de la otra, sensaciones contrarias que actúan como contrapunto, al estilo musical, una forma estética pensada para la emoción. </p>
<p>En realidad es una obra dialéctica porque quiere contar la vida como tal y la dificultad de aceptarla. Alguien que es capaz de meterse en una secta también es capaz de saltarse todas las normas, en el caso de esta novela, alguien que es capaz de dejarlo todo para no estar atado también es capaz de encerrarse para siempre. Cuando no se acepta la vida como paradoja, la ausencia de perfección, del estado puro de las cosas, se puede llegar a renunciar a la vida. Por eso Faulkner describe dialécticamente esas historias, porque quiere describir un mundo donde fluyen alternativamente el bien y el mal, el verano y el invierno, el amor y el desamor y todos los opuestos. Pretender guardar el amor para no corromperlo, dejándolo al margen de la vida, puede parecer una locura, sin embargo, es verosímil en alguien joven que ha conocido su fragilidad.</p>
<p><em>Las palmeras salvajes</em> es un buen ejemplo de la novela en su esencia, del conflicto entre el individuo y la sociedad. El individuo no como una parte divisible de un todo-masa, que es el individuo actual, sino el individuo como una subjetividad con un conatus que tiene que desarrollar, con una identidad que tiene que buscar. Y la sociedad no como ahora, un grupo de individuos pegados entre sí, no relacionados, formando una masa, sino como una institución con demasiado peso. En esa crítica que hace Faulkner se puede ver el avance de su poder hacia la masa homogénea actual. La ira de uno de los personajes ante el que se sale de la norma y, sobre todo, la rendición de uno de los protagonistas  ante lo institucional, ante la respetabilidad como valor social superficial venciendo a la vida, resultan momentos apoteósicos en el sentido de anticipación al definitivo dominio social, no comunitario, un tema muy actual como principio de nuestra era de rendición incondicional. </p>
<p>Tendríamos mucho que hablar sobre esta novela. He elegido la descripción porque es un recurso que utiliza de manera brillante. Se puede ver como fundamental para hablar de punto de vista, de pluralidad, de diversidad de sensibilidades con capacidad de comunicarse, en definitiva como un elemento importante en el tipo de conocimiento propio de la novela.</p>
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		<title>LITERATURA Y SENSIBILIDAD</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jan 2013 12:01:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Foster Wallace]]></category>
		<category><![CDATA[lo real l]]></category>
		<category><![CDATA[postmodernidad]]></category>
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		<description><![CDATA[La sensibilidad, que es subjetiva y que nos permite conocer lo que está fuera de nosotros, se construye. Quiero decir con esto, que nacemos con unas posibilidades y morimos con unas capacidades que superan esas posibilidades o están por debajo de ellas. ¿Y por qué escribo esto? Porque leyendo narrativa postmoderna, la buena, resulta pavoroso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/01/images-1.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2013/01/images-1.jpeg" alt="" title="images-1" width="266" height="190" class="alignleft size-full wp-image-1832" /></a>La sensibilidad, que es subjetiva y que nos permite conocer lo que está fuera de nosotros, se construye. Quiero decir con esto, que nacemos con unas posibilidades y morimos con unas capacidades que superan esas posibilidades o están por debajo de ellas. ¿Y por qué escribo esto? Porque leyendo narrativa postmoderna, la buena, resulta pavoroso lo que cuenta. No es sólo una crítica a las estructuras sociales que no permiten desarrollarnos, es una descripción muy “aquilatada” de algo terrorífico: la ausencia de sensibilidad en cada uno de los personajes que nos representan a todos,  la imposibilidad, por lo tanto, de conocer absolutamente nada de lo que hay fuera del yo. Hoy publicaban en el país un fragmento del libro de Foster Wallace, La escoba del sistema, donde un obeso quiere llenar el vacío de su yo con comida. En otros libros de Wallace aparecen jóvenes que gastan, literalmente gastan, sus vidas en hacerse jugadores profesionales de tenis, o que se matan a base de drogas, en cualquier caso, siempre empeñados en acciones que en lugar de explusar el vacío, lo aumentan.</p>
<p>El concepto vacío está tan manido que ya no significa nada, ha sido asumido como quien asume una frase hecha. Todo lo que se ha dicho de él no ha calado en absoluto porque las causas que se dan resultan demasiado abstractas, el ocio, la opulencia, la falta de amor, son ideas que no nos llegan. Lo entendemos pero no no lo identificamos. ¿Hay que sufrir para no estar vacíos? Se ha llegado a decir que la gente ansía un fin del mundo pararomper con este sistema de vida, en el fondo, hay algo animal ahí latente. Si es verdad que el amor es humano, que estamos diseñados para tener relaciones fraternales, por decirlo de alguna manera, si sólo nos llenamos con una intersubjetivad plena, ¿por qué no lo hacemos? No podemos hacerlo, no es que no queramos, hay una incapacidad.</p>
<p>La Literatura postmoderna describe, no responde a esta pregunta. Como lectora de novelas, confieso que reconociendo la genialidad en estas descripciones que ponen delante ese mundo abarrotado de yoes vacíos que nunca llegarán a comunicarse, me siento completamente frustrada ante la renuncia explícita de intentar saber por qué ocurre eso. Con esta frustración me coloco fuera de juego en el sistema literario, sin embargo, no puedo remediarlo. Y juntando estas lecturas con lo que veo, leo, escucho y siento, he llegado a la conclusión de que en las críticas necesarias que se hacen a nuestra sociedad, hay una aterradora, que no se toca, la pérdida de sensibilidad, que ya no responde a la sociedad, un ente abstracto imposible de echarle mano, sino a cada uno de sus miembros, los que supuestamente sólo llegan a su plenitud en la intersubjetividad.</p>
<p>El gordo de Wallace que quiere llenar su vacío con comida, en realidad lo que quiere es aumentar su vacío hasta que explote, en estas novelas aparecen cientos de lentos y semiinconscientes suicidios reales: todos aquellos que responden a la ansiedad de llenar el vacío, ansiedad producida por la falta de recursos ante una sensacion que lo ocupa todo. Son los famosos procesos de comer hasta el fin o no comer hasta el fin, dormir hasta que duele el cuerpo o no dormir nunca, llegar a hacerse daño físicamente arrancándose el pelo o con pequeños cortes, tomar drogas para borrar los límites del yo o beber como quien se cae por un precipicio, o gritar para romper al que no se comprende o pegar para exterminar lo que nos hace vernos, o directamente matar y matarnos contra los cuerpos que se vuelven ajenos, o ver pelis de vampiros donde esos cuerpos ya no responden a nada o comprar hasta que revienten las bolsas. En fin, en cualquier caso acabar con el tiempo, llegar al fin, dejar de vivir. El tiempo, que es lo único que tenemos, se convierte en un enemigo brutal, por eso, en su fehaciente descripción de nuestra época, las narraciones postmodernas prescinden de él. Lo que nos cuentan están fuera del antes y el después, es la vivencia terrorífica de la ausencia de tiempo, la ausencia de hechos que marquen un antes y un después.</p>
<p>Y todo esto, una locura, podemos pensar, viene a santo de qué. No es que otras épocas fueran momentos de paz y amor, pero no existía el vacío general, todavía no se había perdido el contacto con lo real, es decir, la sensación de realidad que produce la experiencia, el contacto directo con lo otro, con lo distinto, no el pensamiento sobre lo otro, sino el conocimiento de lo otro, que es bien diferente. </p>
<p>Las maravillosas descripciones postmodernas no nos permiten visualizar, ni oler, ni sentir, en el momento que eso ocurriese, el vacío que se quiere describir dejaría de existir En realidad nos está contando que esquematizamos nuestro mundo sin verlo en absoluto, es más, que cada uno de nosotros actuamos en la manera en que se espera que actuemos según el esquema que representamos, ya no el papel, como antes, sino el esquema. Uno de los logros de Foster Wallace en La broma infinita es la de colocar en hospitales psiquiátricos a los personajes incapaces de representar su esquema, o conscientes, como si les quedara un vestigio de un pasado humano, de que la vida que no llevan no se puede soportar. </p>
<p>Y todo esto está producido por una pérdida de la sensibilidad para ver lo que está fuera del yo. Es decir, unas capacidades mermadas por un camino de vida virtual ya comenzado y fomentado hace muchos años. Un cuadro no puede estar en un museo, una celebración no se puede hacer en un local preparado para celebraciones, una película o un documental no sustituye el conocimiento que necesitamos tener de lo que nos rodea. No podemos asistir a la matanza que está ocurriendo a tiempo real en cualquier país del mundo tomando un helado, no podemos observar pájaros o plantas metidas en un cubículo. No se puede hablar de lo que se supone que hay que hablar. Tenemos infinitos ejemplos de la sustitución de experiencias reales, es decir, en las que toma parte la sensibilidad y aparecen las intuiciones, que son abiertas y no cerradas, por sucedaneos, conocimientos esquemáticos de tercera o cuarta mano, que reconocemos como tales y aceptamos ya como vida normal. </p>
<p>Lo único que no se puede enseñar virtualmente es a sentir. Lo único que no cuesta dinero es sentir. Lo único que no costaba esfuerzo era sentir. Ahora se convertirá en el super ocio, pagar para tocar, oler o mirar. Sentir a la carta, sin que lo otro aparezca delante, enjaular lo otro, crear una nueva raza humana que llega a dominar su propia capacidad.</p>
<p>Plantar un árbol en mitad de una descripción postmoderna rompería con todo. La pregunta es: ¿Todavía queda sensibilidad para sentir un árbol en un texto? No sé si se puede reconocer la presencia de un árbol en un texto si no se ha tenido la experiencia de lo real de un árbol. </p>
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		<title>¿QUÉ ES EL HOMBRE? Martin Buber</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Dec 2012 11:36:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[imágenes del mundo]]></category>
		<category><![CDATA[la esencia del hombre]]></category>
		<category><![CDATA[Martin Buber]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo que más me ha impactado de este libro es el recorrido histórico por las diferentes imágenes del mundo que dieron lugar a formas de organización y de concebir la vida distintas. Y me ha impresionado por mis lecturas de novelas ordenadas en el tiempo que coinciden con esas imágenes del mundo. En realidad, lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/12/images1.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/12/images1.jpeg" alt="" title="images" width="176" height="236" class="alignleft size-full wp-image-1829" /></a>Lo que más me ha impactado de este libro es el recorrido histórico por las diferentes imágenes del mundo que dieron lugar a  formas de organización y de concebir la vida distintas. Y me ha impresionado por mis lecturas de novelas ordenadas en el tiempo que coinciden con esas imágenes del mundo.</p>
<p>En realidad, lo que impacta es descubrir la posibilidad de entender cómo hemos llegado hasta aquí. La historia, al investigar sobre los hechos, acaba formando en nosotros la idea de que fueron acontecimientos importantes los que cambiaron el mundo, sin embargo, las ideas, que no surgen de la nada, sino de un espacio y tiempo concretos, es decir, están encarnadas en un momento histórico, son absolutamente transformadoras, y no nacen en un momento de inspiración, sino al hilo de esos acontecimientos y sobre todo de la vida cotidiana. </p>
<p>En este estudio histórico -filosófico -literario que me he montado, tengo por un lado la presencia de cada momento histórico a través de las novelas, un estar ahí, en los conflictos humanos que generan y por otro, las ideas que nacen de esos momentos y que fomentan una serie de cambios materiales y de la sensibilidad que de verdad transforman el mundo.</p>
<p>En ¿Qué es el hombre?, lo primero que se plantea Buber es cómo se ha enfrentado la filosofía a esta pregunta en cada momento, qué necesidad de la pregunta esaba latente en las distintas formas de entender la vida.</p>
<p>De nuestra concepción de lo que somos depende absolutamente nuestra forma de relacionarnos, las barreras que pongamos, la apertura o cerrazón, los límites, y en general lo que consideremos que es bueno o malo. ¿Qué es el hombre en estos momentos? Con esta pregunta aprenderíamos de los fallos que nos han llevado hasta esta forma de organizarnos tan ajena a nuestras necesidades reales.</p>
<p>Pero voy a centrarme en el libro. Para Buber existen dos tipos de momentos vitales: aquellos en los que el hombre se siente arropado, se siente como en casa, “épocas de aposento”, y aquellos en los que el hombre se siente desprotegido y necesita preguntarse por la esencia de sí mismo, “épocas de intemperie”, de soledad. </p>
<p>La cosmología de Aristóteles estaría en el primer grupo, el hombre sabe qué puesto ocupa en el mundo. Este mundo se rompería con la duda de San Agustín, volvería a recuperar la sensación de acogimiento con la teología de Santo Tomás y se rompería casi definitivamente con Pascal al crear una imagen del mundo ligada al infinito. A partir de aquí, los filósofos se dan cuenta de la necesidad de recuperar la seguridad, de encontrar algo que devuelva al hombre la tranquilidad y llega la exposición de intentos fallidos: la teoría de la imposibilidad de conocer el mundo más allá de los fenómenos de Kant la quiere superar Hegel con una Razón del mundo que se realiza en la historia, pero ese tiempo de Hegel no es un tiempo concreto del hombre, es un tiempo mental que no se puede vivir y que no da seguridad. Y después llegan los reduccionismos: lo que Marx pretende es no ofrecer una imagen del mundo, sino de la sociedad, porque a una sociedad perfecta sí se puede llegar, sin embargo la seguridad se rompe cuando el pueblo llega al poder y tiene que decidir, porque la decisión surje de la inseguridad del hombre, no de la seguridad del futuro. Y Nietzsche en su concepción del hombre como algo por hacer, como devenir, tampoco funciona. </p>
<p>Y Buber repara en Feuerbach, en el descubrimiento del tú, en su concepción de la esencia humana. Para Feuerbach, el hombre sólo se puede desarrollar en comunidad, “en la unidad del hombre con el hombre, una unidad que se apoya solamente en la realidad de la diferencia entre tú y yo”. </p>
<p>Después pasea por la tercera posición de Husserl: “No es posible encontrar al hombre en individuos aislados.” Y entra de lleno en el problema actual (en 1942 tenían el problema mucho más acotado que ahora):</p>
<p>El hombre para Buber es incapaz de dominar el mundo que ha creado y este problema se ve sobre todo en tres campos: </p>
<p>En la técnica, las nuevas máquinas ya no son prolongación del hombre sino que el hombre se ha convertido en su mera prolongación. </p>
<p>EN LA ECONOMÏA: “LA PRODUCCIÓN, QUE AUMENTÓ EN PROPORCIONES PRODIGIOSAS CON EL FIN DE SUMINISTRAR AL NÚMERO CRECIENTE DE HOMBRES AQUELLO QUE HABÍAN MENESTER, NO HA LOGRADO DESEMBOCAR EN UNA COORDINACIÓN RACIONAL. PARECE COMO SI LA PRODUCCIÓN Y EMPLEO DE LOS BIENES SE DESPRENDIERA TAMBIÉN DE LOS MANDATOS DE LA VOLUNTAD HUMANA”.</p>
<p>En la política: En ese momento, después de la primera guerra mundial, la pregunta por el hombre se había convertido en la pregunta fundamental por el hecho de vivir una destrucción total. “El hombre era como el padre de unos demonios que no podía sujetar”.</p>
<p>De todo eso, más la crítica a Heidegger y su filosofía existencial que coloca al hombre solo frente a sí mismo, Buber defiende su teoría dialógica sobre el hombre:</p>
<p>“La presencia sustancial del prójimo como única posibilidad humana de acceso al ser”, para entendernos, la única posibilidad humana de vivir en el mundo como aposento. </p>
<p>En otros libros trata en concreto este tema que fue fundamental en un momento donde justamente se vivía lo contrario, el enfrentamiento ideológico, la imposibilidad del diálogo: “Yo y tú” y “Diálogo y otros escritos”. </p>
<p>En estos momentos que vivimos, este tipo de pensamiento dialógico y comunitario choca enormemente con el individualismo atroz. Y este es un tema tratado por la novela actual, postmoderna, que no cuenta en general por qué sucede, que describe lo que nos pasa: soledad infinita, imposibilidad de ver a un tú, imposibilidad de pertenecer a una comunicdad, de participar en la política, la fal ta de identidad, el empleo irracional de los medios, el poder del deseo individual.</p>
<p>Pensar en la posibilidad de que suja una nueva forma de entender al hombre que le obligue a salir del solipsismo, ya es entrar en una “época de aposento” como dice Buber. ¿Cómo conseguir &#8220;la presencia sustancial del prójimo&#8221; después de haber estado tanto tiempo metidos en la cápsula del &#8220;yo&#8221;?</p>
<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Buber" title="Biografía de Martin Buber"><br />
Biografía de Martin Buber</a></p>
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		<title>LA CONDICIÓN HUMANA EN TIEMPOS DE CRISIS</title>
		<link>http://www.ellectorperdido.com/2012/12/05/la-condicion-humana-en-tiempos-de-crisis/</link>
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		<pubDate>Wed, 05 Dec 2012 11:26:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[condición humana]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos momentos de crisis, me parece fundamental preguntarnos sobre nuestra condición humana. Los tiempos locos del todo vale nos han dejado en una especie de páramo, no sólo por no poder acceder al consumo, que nos habían presentado como la fuente suprema de felicidad, sino porque el trabajo ha dejado de ser crucial para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/12/images.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/12/images.jpeg" alt="" title="images" width="208" height="243" class="alignleft size-full wp-image-1819" /></a>En estos momentos de crisis, me parece fundamental preguntarnos sobre nuestra condición humana. Los tiempos locos del todo vale nos han dejado en una especie de páramo, no sólo por no poder acceder al consumo, que nos habían presentado como la fuente suprema de felicidad, sino porque el trabajo ha dejado de ser crucial para tener un lugar en el mundo. Con esto quiero decir que el puesto de trabajo significaba un puesto en el mundo, en el número de ranking que fuera, pero en él poníamos nuestra confianza. </p>
<p>Y el trabajo ya no nos da una identidad, no sólo porque es precario, sino porque está fuera de la honorabilidad. De alguna manera ha salido a la luz la corrupción, la inoperancia, la falta de transparencia, la falta de interés, el mero trueque de dinero y horas, la hostilidad entre jefes y mandados. De manera que visualmente, en un par de telediarios, cualquiera puede saber que ni las huelgas, ni las manifestaciones, ni ninguna actitud colectiva puede dar frutos cuando esa colectividad en realidad estaba funcionando desde el miedo, la envidia o la falsedad. ¿Por qué no se ha reivindicado antes todas y cada una de las necesidades humanas para mejorar el trabajo? Sólo cuando han tocado el dinero. </p>
<p>La pregunta en este caso debería palntearse como qué significa el trabajo desde nuestra condición de humanos, no desde el sistema de producción capitalista. ¿Se adapta el sistema de producción capitalista a nuestra condición? Es curioso crear un sistema que va en contra de nuestras necesidades vitales, las de absolutamente todos.</p>
<p>También habría que hacerse la pregunta sobre las ideologías. Lo cierto es que están cayendo por sí solas porque no pueden responder a lo real, se deshilan los discursos, no se oyen los sindicatos, no hay nadie al otro lado, están fuera de juego. Pero de todas formas, no vendría nada mal hacer recuento del siglo XX, romper con los errores y unirnos a pensar de nuevo. A un extraterrestre esto le parecería lo más extraño, la imposibilidad de dialogar desde los propios problemas no desde los discursos. Los discursos tampoco nos pueden dar ya identidad.</p>
<p>El mundo se ha parado y se ha mostrado. Todos, absolutamente todos, estábamos metidos en una vorágine de destrucción y todos, absolutamente todos debemos reflexionar. Que no piensen que el problema es de los ricos y los trabajadores son unos pobres sufridores porque no es verdad. Todos hemos participado del sinsentido del valor supremo del dinero. De hecho, nadie ha protestado hasta que se ha tocado el dinero. Todas las situaciones absolutamente denigrantes que rodean al trabajo desde hace tiempo se pasaban por alto a cambio de dinero, y no era en la mayoría de los casos un dinero de supervivencia. </p>
<p>Dejar en manos de políticos convencidos del discurso que nos ha llevado a este páramo no es más que un suicidio. Es hora de plantearse cuál es la condición humana y qué se puede hacer para reorganizarnos desde esa condición, no desde ideas abstractas que rompen con la base, la pluralidad, la diferencia. La masa consumismta o la masa colectiva rompen el diálogo, el movimiento fundamental para ir hacia delante. </p>
<p>Nada me gustaría más que una película para plantear la corrupción cuyo protagonista no fuera un jefe o un rico, sino un trabajador. Nada nos vendría mejor que vernos a todos participando del error y a todos con la obligación de enmendarlo. </p>
<p>Cualquier novela buena nos muestra la condición humana, es verdad que últimamente se ha abandonado la novela como espejo de la condición humana y se ha vendido también, como todos nosotros, al consumo, pero las novelas del pasado son igual de válidas y otro día recomendaré La broma infinita de Foster Wallace, donde sí creo que trató el tema abiertamente. Creo que no estaría mal leer libros de no ficción sobre este tema. Podría recomendar artículos más actuales, pero la base hay que cuidarla.Para eso está la filosofía, para aplicarla a la vida.</p>
<p>Diálogo y otros escritos…. Martin Buber<br />
La condición humana…… Hanna Arendt</p>
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		<title>EL ESCRITOR Y EL PUEBLO</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Nov 2012 16:55:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardino Graña]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación literaria]]></category>
		<category><![CDATA[escritor]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo]]></category>

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		<description><![CDATA[La palabra pueblo resulta un poco extraña a día de hoy, sin embargo, los escritores del pueblo se reconocen en seguida y no por su ideología, la tengan o no. ¿De dónde viene y hacia dónde va la obra de un &#8220;escritor del pueblo&#8221;? Hace poco estuve en un homenaje a uno de ellos, un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/11/Unknown.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/11/Unknown.jpeg" alt="" title="Bernardino Graña" width="275" height="183" class="size-full wp-image-1811" /></a> Bernardino GrañaLa palabra pueblo resulta un poco extraña a día de hoy, sin embargo, los escritores del pueblo se reconocen en seguida y no por su ideología, la tengan o no. ¿De dónde viene y hacia dónde va la obra de un &#8220;escritor del pueblo&#8221;? Hace poco estuve en un homenaje a uno de ellos, un poeta y narrador gallego, Bernardino Graña. Después de escuchar los elogios de muchos escritores que conocían bien su obra, subió al escenario con mucha dificultad, y se colocó delante de todos. En ese momento se abrieron las cortinas que nos habían mantenido a oscuras y aparecieron el mar y el cielo y alguna gaviota, justo el escenario de su vida. </p>
<p>El aplauso general fue el alivio de la entrada de vida en un acto intelectual y él rechazó el micrófono para poder gritar a gusto. Y fue justo eso lo que contó: de dónde venía y a dónde iba su escritura. Venía de haber aprendido a pescar en un barco pequeño con su tío y tenía la intención de, no recordar, sino hacer presentes los actos en los que había reconocido desde pequeño lo humano. Y resulta, que algo que parece tan difícil en el mundo del poder, saber qué necesita el ser humano para transformar el mundo y crear espacios apropiados, era transparente en la cojera de un familiar, en una fiesta de verano, en un modo concreto de pescar, en la obsesión de un aldeano por conseguir pan. No hizo ningún discurso, ninguna teoría sobre su escritura, simplemente empezó a narrar hasta que fue cortado, como si se estuviera excediendo, un momento y otro y otro otro de encuentros que sin ningún artificio nos hacían reír como los niños, porque de alguna manera nos liberaban del peso de nuestra seca vida cotidiana donde es tan difícil reconocer algún sentido. </p>
<p>Coincidió la apertura de cortinas con la aparición del horizonte y del poderoso lenguaje del pueblo. Y podría estar allí Cervantes, que tendría tantas anécdotas como él para llegar a crear a Sancho y ver con tanta certeza la falta de vida en el ideal, la vida seca y dura de la imposición. Podría estar Tolstoy, que recibió su revelación del pueblo, o Goethe, con esa insistencia en hacer presente una humanidad universal, o Shakespeare, imposible de imaginar al margen de millones de encuentros con todo tipo de gentes.</p>
<p>Bernardino Graña levantó en un momento aún más la voz y pidió un deseo, que los políticos no dirijan nuestras vidas, y se hizo un aplauso que no quería terminar, una especie de alivio ante el hecho de hablar, de que surgiera en una voz lo que todos pensábamos. Era un verdadero acto literario y Bernardino Graña fue  más allá y dijo que ese momento era religión, lo que él entendía por religión, comunicarse, comunión.</p>
<p>Es justo de eso de lo que trata la literatura, de comunicación, quizás sea el único ámbito donde nos ponemos de acuerdo, donde reconocemos sin prejuicios lo que nos es conveniente. Así ha sido siempre. Pero para eso se necesita que los escritores vuelvan a estar con el pueblo, sin intermediarios, que en lugar de escribir sobre lo que leen, escriban sobre lo que ven, que en lugar de escribir como escriben otros, escriban como necesite la realidad ser escrita, que no necesiten de discursos para explicarse, y ya lo que tanto hemos hablado, que entiendan que el pueblo no está en los 200.000 lectores que pueden tener, el pueblo está en un lector que necesita reconocerse entre los otros.</p>
<p>La frase &#8220;escribir para uno mismo&#8221; es una frase incomprensible. Nadie escribe para sí mismo, ni lee para envolverse en sí mismo como en una concha. El escritor escribe para comunicarse y el lector lee para comunicarse, en cualquier caso, los dos, para dejar de estar solos, para llegar a cierta identidad que les permita emprender el día siguiente de otra forma y transformar el mundo porque el mundo deja de ser ajeno. Necesita que se le cuente algo que no sabe y que reconoce, no lo que ya sabe.</p>
<p>Fuera de estas premisas, la literatura deja de existir y pasa a ser texto muerto. Las instituciones, las empresas, es decir, los organismos con capacidad de actuación y de poner en el mundo los libros, han adoptado el texto muerto como único texto viable, los textos muertos pueden ser usados como mercancía. De manera que ese carácter vivo de la literatura ha ido desapareciendo y los libros se han transformado en objetos montados desde ideas y alejados de la realidad. Se ha perdido de vista la posibilidad de que la realidad tenga algo que decir, se ha pasado a la descripción de los hechos sin buscar el engranaje de esos hechos. ¿De dónde vienen esos libros? De una necesidad de evasión al asumir una imposibilidad de transformar la realidad. ¿A dónde van esos libros? No pasan de una experiencia inmediata. El día siguiente a la lectura es el mismo que el día anterior, o peor, porque no han hecho más que reafirmar mi soledad y la soledad de los otros y la absoluta opacidad del mundo. Para agarrarse a algo, el lector se queda con cualquier conocimiento que pueda obtener de la lectura, como saber las costumbres de otra época o la vida de un personaje histórico, o una descripción estupenda, o lo que ha disfrutado con la intriga, pero ya no espera, ni tiene presente la posibilidad de entender por qué estamos donde estamos, qué fuerzas se mueven en nuestras vidas cotidianas.</p>
<p>Es verdad que este formato en el que yo estoy escribiendo, internet, nos permite hablar de lo que queramos,no necesitamos de organismos que nos dejen hablar, pero esta comunicación no tiene nada que ver con la comunicación literaria, ese dejar el tú a tú para entrar en el mundo compartido, en lo nuestro. Perder esa forma de comunicarnos nos coloca en el territorio del miedo,es perder el espacio del nosotros, lo único que nos puede reconfortar verdaderamente. Coger un libro y no poder compartir más que la sensación de no poder compartir resulta antiliterario. Y no es un reflejo de lo que pasa, es una sensación producida por la descripción del mundo tal y como lo puede ver cualquiera, y no el reflejo del mundo reconstruyéndolo para mostrar su movimiento, que es la base de la literatura.Y esto sólo puede cambiar si el escritor se atreve a salir de sí mismo y volver al pueblo, que aunque es una palabra difícil de entender ahora mismo, queda muy clara en ese aplauso a un poeta de la experiencia.</p>
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		<title>LOS AÑOS DE APRENDIZAJE DE WILHELM MEISTER. J.W.Goethe</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Oct 2012 09:34:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Goethe]]></category>
		<category><![CDATA[nacimiento de la burguesía]]></category>
		<category><![CDATA[Wilhelm Meister]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribe Wilhelm Meister en la novela: “Si yo hubiera nacido noble, nuestra discusión terminaría aquí mismo, mas com soy burgués, he de elegir un camino y espero que me comprendas&#8230;Si para ofrecerlo todo al noble le basta con mostrar su persona, el burgués ni ofrece nada con su personalidad ni debe ofrecerlo. Aquél puede y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/10/images.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/10/images.jpeg" alt="" title="Goethe según Warhol" width="230" height="219" class="alignleft size-full wp-image-1802" /></a>Escribe Wilhelm Meister en la novela: “Si yo hubiera nacido noble, nuestra discusión terminaría aquí mismo, mas com soy burgués, he de elegir un camino y espero que me comprendas&#8230;Si para ofrecerlo todo al noble le basta con mostrar su persona, el burgués ni ofrece nada con su personalidad ni debe ofrecerlo. Aquél puede y debe aparentar, éste tiene que ser auténtico y si intenta aparentar resulta vulgar y ridículo. Aquél debe hacer e influir, éste debe trabajar y rendir, debe formarse en una profesión para hacerse necesario y se supone que en su ser no hay armonía ni puede haberla, pues para hacerse útil en una faceta ha de desatender todas las demás.<br />
De estas facetas no son sólo responsables la presunción del noble ni la tolerancia de los burgueses, sino la forma misma de la sociedad. Si alguna vez ésta cambia o deja de hacerlo, me trae sin cuidado. En definitiva, tal y como están las cosas, he de pensar en mí mismo y he de salvarme a mí y conseguir aquello que es para mí una necesidad indispensable.<br />
Tengo una ineludible tendencia a aspirar a esa formación armónica de la naturaleza que me ha negado mi nacimiento.”</p>
<p>Este es el conflicto de la novela. Impresiona asistir al nacimiento de la burguesía, cuando todavía no tenía asentadas sus reglas. El novelista es la conciencia de su época, una especie de corta y pega de las imágenes que muestran el movimiento concreto de ese momento. En este caso, Goethe va siguiendo a través de una enorme red de personajes el final del feudalismo, el comienzo todavía abierto a otra forma de organización social. De alguna manera recuerda a este momento que vivimos, de cambio todavía indefinido. </p>
<p>Wilhem Meister nace burgués con futuro de comerciante pero disposición de artista. Muchas veces aparece este conflicto en la historia de la novela, pero ésta es la primera vez, y se puede sentir en la lectura como conflicto genuino. Lo fantástico de las grandes obras literarias es que descubren mundos todavía latentes, no registrados. La burguesía no es más que un grupo que se ha desmarcado del pueblo y que sabe que nunca llegará a ser noble. Tiene la posibilidad de cultivarse pero la necesidad de mantener su patrimonio para hacerlo. Y lo que ha perdido es la identidad porque no tiene linaje y es consciente de su deber de construirla, una construcción difícil que le revela su condición de ser autónomo, hasta ese momento impensable. Una de las sensaciones que produce la lectura es la nostalgia de ese momento desde nuestra condición de lectores de un tiempo futuro ya conocedores del fracaso de ese cambio.</p>
<p>Porque en ese momento parecía claro que esa identidad no podía ser otra cosa que la de ser humano. El que no puede pertenecer a ningún grupo porque sigue un impulso interno hacia lo armónico, sólo puede aspirar a pertenecer a la Humanidad. Este tema quizás sea el más potente de los temas alemanes,  está en las óperas de Mozart o en el himno a la alegría de Beethoven.</p>
<p>Pero esa identidad sólo se puede alcanzar en una vida-viaje. Para llegar a sentir la Humanidad hay que romper las barreras sociales y entrar en relación con cualquiera, noble, pueblo llano, artista o burgués.Y es el amor como fuerza viva y creadora el que da pie a ese viaje formativo. De alguna manera hay una chispa en cada uno que tiene que ser alimentada para que no muera en la experiencia cotidiana.“No hay duda de que el amor, que sabe darle vida a las rosaledas silvestres, a los pequeños bosques de mirtos y a la luz de la luna, puede también darle el aspecto de naturaleza viva a virutas de madera y recortes de papel.”</p>
<p>Cada hombre y mujer tiene el destino en sus manos y tiene que formarse, es decir, descubrir qué alimenta esa chispa y qué la apaga. Los personajes femeninos son fundamentales en la novela, se podría hacer una tesis sobre ellos. Quizás son las más autónomas y de forma natural, las que son capaces de ver esa chispa interna con más facilidad. Puede tomarse como una idealización de Goethe de la mujer, pero en la novela está justificada por el continuo contacto con los afectos y la empatía hacia los otros necesaria en su papel de &#8220;cuidadoras&#8221;. De alguna manera viven en contacto con el amor, mientras que el hombre tiene que encontrarse con él.</p>
<p>La novela siempre es una investigación sobre la condición humana, Goethe habla de Shakespeare como un genio que se aproxima a los hombres para que puedan conocerse del modo más dulce posible y recurre a Hamlet como tema transversal, un personaje que también tiene el deber de descubrirse. Y en esta novela, esa investigación se centra en la vida de un hombre desde su infancia hasta que consigue la madurez , que es la salida al exterior, conseguir ver lo otro como otro, el comienzo de la vida que sólo se puede dar desde el amor. </p>
<p>Ese amor es una fuerza, una fuerza natural. Para Goethe la naturaleza está por encima de la cultura. La cultura es una construcción cambiante que puede tapar la naturaleza. Esta idea, que aparece de manera constante en la novela, nos hace pensar, a los lectores actuales, en nuestra vida cultural ya alejada completamente de lo genuino. Estos personajes todavía conocen el sentido de sus ritos, y nosotros los reconocemos en nuestra experiencia cotidiana como gestos inconscientes.  </p>
<p>Cervantes insistió en el Quijote en la necesidad de la experiencia como forma de conocimiento y de sentido de realidad. Goethe explora en el Wilhelm Meister el camino para alcanzar una vida real, que sólo se consigue desde la experiencia, a través de un proceso de conocimiento de nosotros mismos en nuestra relación con los otros. Ése es el viaje de Wilhelm Meister.</p>
<p>Y éste, el final de la novela, probablemente el único final abiertamente feliz de la historia de la novela:</p>
<p>“_ Ignoro cuál es el valor de un reino_ contestó Wilhelm_, pero sé que he conseguido una dicha que no merezco y que no cambiaría por nada del mundo.”</p>
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		<title>EL PROBLEMA ACTUAL DE LAS IDEOLOGÍAS</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 11:24:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[condición humana]]></category>
		<category><![CDATA[ideologías]]></category>
		<category><![CDATA[vida activa]]></category>

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		<description><![CDATA[Este es un auténtico post de blog. Un espacio para sacar un tema que no tiene espacio en la vida pública. En estos momentos, uno de los problemas fundamentales que tenemos es la falta de desarrollo de lo que han llamado “humanidades”, un nombre que no se entiende, que no suena a lo que es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p align="JUSTIFY">
<a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/10/ideologia-por-el-roto.jpg"><img class="size-full wp-image-1798" title="ideologia-por-el-roto" src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/10/ideologia-por-el-roto.jpg" alt="" width="506" height="576" /></a> Ideología por El Roto
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Este es un auténtico post de blog. Un espacio para sacar un tema que no tiene espacio en la vida pública.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">En estos momentos, uno de los problemas fundamentales que tenemos es la falta de desarrollo de lo que han llamado “humanidades”, un nombre que no se entiende, que no suena a lo que es en realidad, el estudio de la condición humana para poder alcanzar una forma mejor de organizarnos. La frase “no sirven para nada” no es descabellada, es real, sólo que nadie se para a pensar en la barbarie que esconde.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Mientras que la ciencia, y eso es maravilloso, vive un momento de gloria con avances tecnológicos que les permite corroborar teorías o con investigaciones sobre la vida de gran profundidad, la pregunta sobre lo que significa ser humano ha quedado totalmente desvitalizada. Los estudios de humanidades son estudios anacrónicos, donde se recuerdan los tiempos en los que había gente que inventaba parámetros para pensar que después repercutía en las ciencias y en todos los ámbitos.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Hay una necesidad inminente de abrir nuevas vías de pensamiento en un momento en el que nuestra organización ha quedado a la deriva. Sin embargo no podemos echar mano del pensamiento porque está encarcelado. El problema fundamental que yo veo y creo que se debería discutir, es el de la ideología. Los científicos no trabajan con ideología, me apasiona ver en ellos esa libertad. En otros momentos históricos se encontraron hasta con la muerte como castigo por sus trabajos, pero ahora mismo, quién se atreve a poner murallas a la ciencia. Por el contrario, la investigación sobre nuestra forma de ser humanos, es decir, animales que hablan y necesitan comunicarse y vivir en comunidad, está cortada, literalmente cortada. No existe esa investigación porque la poca que pueda haber no llega a conocerse y porque las ideologías imponen sus muros. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Mientras las ciencias se divulgan en programas y libros alegres, da gusto ver la satisfacción de un científico contando el proceso de un trabajo en libertad, los trabajos sobre lo humano se archivan, es increíble la sensación de claustrofobia que se siente al ver todo el pensamiento archivado, que estás trabajando para ser archivado. Archivar significa cerrar. No hay ninguna posibilidad de “divulgar” como los científicos. El miedo a que circulen nuevas formas de pensar, que siempre estarán en proceso, que nunca serán palabra de Dios, hace que se eliminen, que se archiven. El pensamiento es ahora mismo un lastre, algo anacrónico que se mantiene porque forma parte del concepto “cultural” con el que no hay que meterse demasiado. Y es verdad que una idea sobre lo humano aparece para que otra idea la supere en unos años, no tiene ese carácter de certeza de las ciencias, pero es que lo humano está siempre en construcción. Nuestra forma de organizarnos no es científica, es inventada, surge de pensar sobre nuestra forma de ser humanos. Y si desaparece ese pensamiento, la organización queda en manos de lo aleatorio, de las necesidades que se van creando por el movimiento ya descontrolado del dinero y por las ideologías, que forman grupos contrapuestos desde la idea de tener o no tener ese dinero. No siempre se movió la humanidad por el tener, en la antigua Grecia la autonomía estaba por encima, ser libre significaba pensar por uno mismo y participar en la organización de la sociedad. Exactamente lo que nos falta, sentirnos miembros de nuestra sociedad y participar libremente en su construcción. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">¿Cuál es el problema de las ideologías? Que hace ya muchos años acapararon las mentes de la gente y a pesar de los totalitarismos y las guerras más atroces, todavía perviven. El miedo a no tener ideología precisamente viene de ese movimiento de archivar el pensamiento. Las ideologías están para formar grupos, como ocurrió desde el principio. La pertenencia al grupo es la necesidad que se crea por esa desasistencia y vacío de la vida cotidiana en una sociedad sin participación activa. No nos llega con compartir una ciudad o un pueblo, necesitamos pertenecer a un grupo en el que todos piensen igual. Curiosamente la pertenencia al grupo, que es la falta absoluta de identidad, es el sucedáneo de la identidad. Yo me identifico con lo que opina toda esta gente, yo soy así y me visto así y me diferencio del que no es de este grupo. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Las ideologías tienen tanto poder que se adueñan de la política, donde se toman las decisiones de organización. No importan las ideas, lo importante es que el grupo esté en el poder. Y acaba gobernando el vacío mientras se van archivando las posibles nuevas ideas sobre el ser humano y sus posibilidades de organización. La gente grita frases una y otra vez, frases hechas, grita porque no tiene nada que decir ni sitio para hacerlo. Personalmente me parece totalmente degradante tener que gritar en la calle con unos hombres con porras delante. ¿Cómo es posible que no haya un espacio para aportar ideas y protestar por injusticias? Por el hecho de tener una ideología, se da el poder a cualquiera. No importa quien sea, lo importante es que es de mi grupo. La forma de organizarnos del siglo XXI necesita de un gran equipo investigador en nuestra forma de ser humanos y ese equipo investigador tiene que estar tan libre de ideología como el científico y como los grandes pensadores. Evidentemente sus ideas no van a surgir sin emoción, pero el diálogo, no existe pensamiento sin diálogo, puede evitar las posturas totalitarias. Las ideologías se apropian de los miembros de una sociedad acabando con su autonomía, es decir, capacidad de pensar por sí mismo y de participar en la construcción de su comunidad. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">El problema que tenemos por delante es tal que cuando alguien habla, ahora que se puede comentar, lo hace desde la ideología llegando hasta a tapar su nombre. El hecho de no firmar un comentario tiene que ver con un problema de libertad. Puede ser por constricciones ajenas o propias. Y creo que son propias, porque da miedo pensar por uno mismo y porque cuando gritamos, así son la mayoría de los comentarios, no somos nadie, somos grupo. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;"> Ya que todo el mundo reivindica algo, yo reivindico libertad para la investigación sobre lo humano, Eso significa terminar con las camarillas en general, camarillas ideológicas en las Universidades, camarillas de periodistas en los medios de comunicación, camarillas de políticos sin contenido, y por supuesto camarillas de aprovechados de la ideología, los cínicos. </span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">¿Por qué no investigar de verdad? Imaginemos que no existen estas ideologías. ¿Estaríamos en condiciones de pensar una forma de organizarnos más efectiva para todos? ¿Escucharíamos al que sabe de animales o al que sabe de agricultura o al que sabe de industria, al que ha visto los fallos de la historia, al que conoce las necesidades psicológicas del ser humano, al que se hace preguntas o al que se inventa mundos? ¿De verdad entraría todo lo que sabemos a formar parte de nuestro intento de organizarnos? Ya hemos visto la crítica del Quijote a la ideología, la locura de aplicar un sistema de ideas al margen de la realidad. El no ver las cosas. El saber siempre une. Es imposible no estar de acuerdo en las cuestiones fundamentales. ¿A qué viene toda esta división irreconciliable?</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Y ni siquiera nos queda la novela, el espacio donde es imposible que entre la ideología, el que descubre lo humano, quizás haya más certeza en la novela que en la ciencia. ¿Por qué han decidido matarla? ¿Cómo es posible que fuera de los libros de entretenimiento, todas las novedades literarias que me llegan son como muy tarde del siglo XX?</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="color: #262626;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: medium;">Creo que es necesaria una acción, en lugar de activismo, yo lo llamaría una vida activa, la idea no es mía, es de Hanna Arendt, archivada también por problemas con las ideologías.</span></span></span></p>
<p align="JUSTIFY">
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		<title>EL QUIJOTE, posiblemente el libro menos y peor leído</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Sep 2012 09:28:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[El Quijote]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo]]></category>
		<category><![CDATA[Sancho Panza]]></category>

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		<description><![CDATA[Una novela tiene muchas capas, el entramado de relaciones que trata la convierte en una obra abierta, imposible de resumir en una sola idea. ¿Dónde está el centro de una red? Sin embargo hay un verdadero afán por etiquetar novelas con temas y El Quijote es quizás la etiquetada con más seguridad además de ser [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/09/cervantes_1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1785" title="cervantes_1" src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/09/cervantes_1.jpg" alt="" width="337" height="450" /></a>Una novela tiene muchas capas, el entramado de relaciones que trata la convierte en una obra abierta, imposible de resumir en una sola idea. ¿Dónde está el centro de una red? Sin embargo hay un verdadero afán por etiquetar novelas con temas y El Quijote es quizás la etiquetada con más seguridad además de ser posiblemente la peor leída.</p>
<p>Una novela está escrita en una época y un lugar, que no funcionan como escenario, sino que precisamente son el objetivo de una historia, el personaje principal va atravesando una red de relaciones tejida como estructura social, como una forma de relacionarse los habitantes de ese espacio y tiempo en ese momento.</p>
<p>El Quijote tiene como escenario principal La Mancha y en su segunda parte, Aragón y Cataluña en una época de la que sólo sabemos generalidades como el problema con los moriscos, el poder de la inquisición, la imposibilidad de cambio dentro de los estamentos sociales o la frontera infranqueable entre el pueblo y la nobleza. La novela es la que nos permitir asistir presencialmente a esa vida y Cervantes elige no un personaje, sino una pareja para mostrarla. Esa pareja representa al pueblo y a la nobleza más baja, que efectivamente no se pueden unir más que en una relación desigual: amo y criado. Sin embargo, la relación entre amo y criado resultaría demasiado pobre, los personajes no podrían tener una comunicación de verdadero interés, así que para conseguirlo inventa una relación que sólo se puede dar en el terreno de la locura, la trasnochada de caballero y escudero.</p>
<p>La intención de Cervantes queda clara en el prólogo donde dice su amigo: “… esta vuestra escritura no mira más que a deshacer la autoridad y cabida que en el mundo y en el vulgo tienen los libros de caballería&#8230;” Que significa en realidad una intención de desvelar la realidad, mostrar en un mismo escenario, en una comparación constante, el pensamiento y la forma de actuar del pueblo y de los nobles, haciéndose visibles los condicionamientos sociales que imposibilitan el desarrollo del pueblo, de las mujeres, del amor o la libertad.</p>
<p>La etiqueta de idealista que se aplica al personaje de D.Quijote se ha entendido como una especie de héroe que lucha por el bien, pero lo que cuenta Cervantes va más allá, cuenta lo que hay detrás de ese idealismo, la absoluta falta de interés por el mundo, la imposibilidad de ver más allá de las ideas, una distancia infranqueable con la naturaleza, con la esencia humana y por supuesto el móvil de la fama y el deseo de perpetuar el propio nombre en toda la tierra.</p>
<p>D.Quijote aplica su voluntad al exterior y ve lo que quiere ver, lo que necesita ver para poder realizar esa hazaña necesaria. Es un acto de voluntarismo y sólo se puede mantener esa postura vital obedeciendo la regla, en este caso, la regla de caballería, una obediencia que no permite dudar, la fisura fundamental para encontrar el exterior.</p>
<p>Por eso Cervantes, en su prólogo, quiere centrar la atención en el personaje de Sancho, el pueblo, el personaje no tratado por las novelas de caballería. Y ahí presenta lo contrario, la observación, la necesidad de sobrevivir para lo que es necesario conocer el entorno. Los refranes aparecen como la sabiduría popular, paradigmas de acción a los que se llega por la observación. El exterior es el campo vital de los desposeídos, lo contrario del caballero, que no puede encontrar nada fuera porque siempre va a ser inferior a sus propias ideas. Para Don Quijote lo real, los hechos, es encantamiento. Su forma de poner en peligro la vida de los demás ante los leones o de pegar enfurecido a cualquier caminante resulta trágica porque no está en juego la salvación del mundo, sino su propia fama. Cuando hace sus discursos racionales sobre el ideal de un mundo perdido, los años dorados &#8220;donde no había mío y tuyo&#8221;, sobre el deseo de volver a compartir la tierra sin injusticias, Cervantes no se olvida de hacernos ver que es un discurso, sólo un discurso.</p>
<p>El mundo que nos presenta es el de una nobleza dedicada al juego, un pueblo que no puede hacer otra cosa que obedecer y que sin embargo está preparado para mandar. Sancho se siente capaz de gobernar, se siente señor de sí mismo y no quiere ser vasallo de nadie, &#8220;yo no soy preñado de nadie&#8230;Por debajo de ser hombre puedo ser papa, cuánto más gobernador de una ínsula&#8230;&#8221; Además, en su peripecia de gobernador descubre que esa esfera social antes inalcanzable, en realidad no tiene nada que la haga superior, es más, la justicia no está en ese orden, la ley natural ha desaparecido. Es consciente de la risa de los condes, que conocen su historia y juegan con esa ventaja, su melancolía está en reconocer que ha sido víctima de la codicia, no un ideal, pero sí una pasión que también nublaba la realidad, ni siquiera se había dado cuenta de que no hay ínsulas en el interior.</p>
<p>Y para contrastar este mundo loco en el que tiene cabida esta pareja, el autor cuenta algunas historias reales, todas de amor, de los cerrados condicionamientos sociales que asfixian a los hombres o mujeres libres y transparentes. Todo el entramado social está basado en el engaño, engañan nobles y criados, quizás ese sea el tema más tratado por la literatura española de la epoca, el motivo de La Celestina o El Lazarillo. El engaño es una forma de supervivencia pero nunca para conseguir algo importante, sólo para salir del paso. Uno tiene sensación de estar asistiendo a un país donde todo el horizonte se resume en salir del paso. Y ahí es donde Cervantes hace una crítica necesaria al escenario español y denuncia la mera supervivencia del pueblo, que tiene sabiduría suficiente para llegar a gobernarse a sí mismo y mejorar el estado, y el idealismo trasnochado del caballero que no le deja ver la realidad, sino que le lleva a inventar un mundo marginal y a obligar al cumplimiento de unas reglas ajenas a las necesidades. Las historias que se cuentan en la novela sólo se salvan por la verdad. La verdad, el reconocimiento de los hechos, la búsqueda de lo que realmente pasa, sería la salvación de ese espacio en el que viven los personajes, como es al final la salvación de D. Quijote, que vuelve a ser Alonso Quijano, el bueno, no El caballero de la triste figura o de los leones. Alonso Quijano tiene la facultad de decidir sobre sus posesiones siguiendo un criterio humano, no ideal.</p>
<p>Y esta forma de condenar lo ficticio, el orden al margen de lo humano, que construyó Cervantes, ha devenido en el tiempo por una lectura ficticia también, nadie se lee el Quijote, como una especie de apología del idealismo, del caballero español salvador del mundo. Y todavía sigue siendo un país gobernado al margen de lo real, de los hechos y de lo común y todavía sigue siendo un país donde el pueblo vive para salir del paso.</p>
<p>Es difícil la autocrítica en España, pero por lo menos tendría que leer sus novelas como espejo y no como confirmación de sus fantasías.</p>
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		<title>IDENTIDAD Y NOVELA</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Aug 2012 20:14:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Referencias]]></category>
		<category><![CDATA[construir una novela]]></category>
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		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
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		<category><![CDATA[personaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Tenemos un legado único para asistir de forma experiencial a los cambios en nuestra forma de organizarnos y entendernos. La novela funciona como espejo de las formas de relación en un espacio y tiempo concretos, a veces incluso se adelanta en el tiempo y puede imaginar lo que va a ocurrir, es el caso de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/08/images.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/08/images.jpeg" alt="" title="" width="254" height="198" class="alignleft size-full wp-image-1781" /></a>Tenemos un legado único para asistir de forma experiencial a los cambios en nuestra forma de organizarnos y entendernos. La novela funciona como espejo de las formas de relación en un espacio y tiempo concretos, a veces incluso se adelanta en el tiempo y puede imaginar lo que va a ocurrir, es el caso de Huxley y su mundo feliz, no muy lejano a nuestra sociedad de masas y entretenimiento. Y resulta que esa forma de organizarnos, de entender el mundo, se va modificando y las causas de esa modificación se estudian en relación a nuevos descubrimientos científicos, revoluciones industriales o hechos históricos significativos. Sin embargo, es la novela la que da testimonio de esos cambios, la que presenta el momento y los contextos en los que se van fraguando.</p>
<p>Y uno de los factores sociales que ha ido evolucionando lentamente como se puede ver en una lectura histórica de la novela es el de la identidad. La identidad, el modo en el que nos reconocemos en la mirada de los otros y nos asumimos a la hora de actuar, es fundamental en la organización de nuestras relaciones, en la construcción de una sociedad. Y la novela, que elige un personaje para contar, muestra el grado de identidad con el que se mueve a lo largo de la historia. Empiezan los personajes novelescos en situaciones cruciales, siempre tomando una decisión, como  Lanzarote, asumiendo su perdición al subir a la carreta para salvar a su amada, o D.Quijote, decidiendo convertirse en caballero andante y partiendo en un viaje incierto. También Goethe construye en la novela de formación precisamente ese modo de ir identificándose en que consiste la autodefinición. Después viene la disección de personajes, el intento de entender cómo se fragua una Madame Bovary, qué papel tiene la sociedad en la identidad de sus miembros, qué posibilidades de movilidad les ofrece. O surge Raskólnikov  en Crimen y Castigo, cometiendo a conciencia un crimen en un experimento de identidad. Y Hans Castorp en la montaña mágica, observándose a sí mismo y a los demás en lo que tienen de único, la obligada definición ante la enfermedad. En todas estas novelas los personajes alcanzan o llegan de una identidad que les obliga a actuar y les pone en  movimiento dentro de la sociedad en que viven. </p>
<p>Y de repente, ya antes de la inimaginable 2ª Guerra MUndial, los personajes empiezan a vagar por el mundo con una ausencia total de movimiento, es el caso de los personajes de la literatura alemana de los años treinta. Ya ha comenzado el movimiento de masas, la absoluta falta de identidad para poder dar paso a una ola inconsciente de individuos iguales y pegados entre sí. La igualdad era fundamental para la posibilidad de un movimiento de gigante, una igualdad no de condiciones, sino de forma de pensar, de vestir, de reír, de cantar. Cuando el personaje de Berlín Alexander Platz sale de la cárcel, no tiene dónde ir, a quién querer ni donde trabajar, pero lo más importante es que no es nadie, no tiene absolutamente nada con lo que identificarse. Así que ese narrador que lo persigue por lugares en los que precisamente la única exigencia es la no identidad, se convierte en un neotrovador. Como el narrador de Brecht, empieza a cantar lo que ve porque la realidad ya no depende del hombre, el personaje no depende de sí mismo, empieza el canto de un determinismo absurdo, un paisaje oscuro y sin viento.</p>
<p>Siguiendo con la literatura alemana inmediatamente posterior a la guerra, tenemos un narrador-personaje que se ve a sí mismo como payaso, personajes enfermos incapaces de comunicación precisamente por el problema de la identidad, personajes que por su condición han tenido que cambiar de nombre, renunciar a su identidad, o en la literatura costumbrista española, personajes que sólo pueden ser lo que el régimen dice que pueden ser, renunciando a su identidad. </p>
<p>Y ya en los años sesenta, aparecen los textos propiamente postmodernos, los personajes dejan de tener nombres de origen y pasan a tener nombres simbólicos, Mucho Maas, Edipa Maas, nombres como los que se utilizan en este momento para opinar en redes sociales, otro adelanto de la novela. Pynchon comenzó a describir no la imposibilidad de tener una identidad, sino el hecho mismo de no tener identidad. No tiene importancia un acto sexual en una u otra circunstancia, ni un robo  o un asesinato, ni es posible un acto de amor porque no hay objeto para amar. La falta de identidad obliga a los personajes a mantenerse, simplemente mantenerse con un ligero recuerdo genético de alguna libertad pasada. Así que empieza a hablarse de la muerte de la novela, no planteada en estos términos, pero yo entiendo desde este razonamiento, que con lógica. Si no tenemos personajes con identidad, cómo construir una novela. En lugar de novelas, estaremos ya no cantando como en los años treinta, sino describiendo el caos, las sensaciones inconscientes, la falta de estructura, lo contrario al canto, de alguna forma. Y eso es el espejo de una época, pero desde mi punto de vista una especie de espejo cóncavo o convexo, una exageración, una forma artificial de contar cómo se organiza nuestra sociedad, los textos van por delante de lo real, han dejado de responder a la pregunta, qué nos está pasando.</p>
<p>¿ Y si olvidáramos este recurso?, ¿ y si volvemos a escribir novelas, a textos que actúan de espejos? Podemos contar cómo de la sociedad de masas estamos pasando a una sociedad de hiperidentificados que no se identifican. Tenemos millones de ejemplos de personajes con una hiperidentificación escondida. Han desaparecido los personajes identificados, con conciencia de tener que cumplirse, pero hay otro tipo de personajes además, los que necesitan una identidad. Pero para escribir estas novelas no valen los recursos usados ni recursos metaliterarios, hay que alcanzar recursos que puedan contarlo y sobre todo, es necesario que el escritor recupere su conciencia de espejo de su espacio y su tiempo, una tarea imposible para los que vengan en un futuro porque la novela puede adelantarse a su tiempo, pero no recobrar el pasado.</p>
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		<title>EL PAPEL ACTUAL DEL PERIODISMO</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jun 2012 10:22:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
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		<category><![CDATA[orden social]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo actual]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando se habla de crisis del periodismo siempre es desde la base de que no se venden periódicos. ¿Quién va a comprar un periódico teniendo la información en internet? El éxodo de tantos periodistas al mundo digital no me parece querido. Más bien me parece un refugio a la espera de poder volver a tener [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/06/images-1.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/06/images-1.jpeg" alt="" title="images-1" width="275" height="183" class="alignleft size-full wp-image-1763" /></a>Cuando se habla de crisis del periodismo siempre es desde la base de que no se venden periódicos. ¿Quién va a comprar un periódico teniendo la información en internet? El éxodo de tantos periodistas al mundo digital no me parece querido. Más bien me parece un refugio a la espera de poder volver a tener un lugar en el mundo, que es la máxima aspiración de cualquier ser humano. Puede que desaparezca el papel, pero no el periodismo tal y como está sucediendo. Nadie quiere ser una voz solitaria impagada y con muy pocas posibilidades de llegar a noticias importantes. Tampoco es la opinión la razón de ser del periodismo.</p>
<p>La búsqueda de nuevos formatos que aviven la profesión no parece ir por la vía de lo que significa el periodismo. El que opta por leer un periódico no está buscando una sensación, para eso están otros ámbitos, el que leía el “diario” hace muchos años, buscaba sentirse en el mundo, saber cómo funcionaba. Y ahora más que nunca es ese el interés que nos mueve a todos. ¿Quién no se gastaría dinero en papel o digital si de verdad le contasen cómo funciona el mundo? Pero si no hay lectores dispuestos a pagar por las noticias, es porque esas noticias son de alguna manera prescindibles.</p>
<p>No tenemos ninguna información que nos dé cierta seguridad en nuestro mundo, más bien, el periodismo se ha convertido en una forma de informar de que estamos desinformados. Es decir, el periodismo ha pasado a conjeturar y denunciar. El periodismo estrella, el profundo, digamos, es el periodismo de denuncia. Pero la denuncia llega hasta donde llega, que es mostrarnos la absoluta opacidad de nuestro mundo y a la vez la imposibilidad de llegar a saber nada acerca de él.</p>
<p>Resulta que nuestro mundo nos es absolutamente desconocido, mejor, resulta que nuestro mundo es absolutamente opaco. En realidad, no estamos capacitados para votar, ni para opinar, ni para ponernos un objetivo de vida porque no sabemos nada. No podemos sentirnos seguros con la educación de nuestros hijos, ni el cuidado de nuestros mayores. No podemos confiar en nuestras instituciones, reconocer a nuestros representantes. En 2012 se habla de poderes: poder económico, poder judicial, poder político, poder empresarial. ¿Qué significa eso? Estamos en manos de un inmenso elenco de poderes cuyos objetivos reales desconocemos. Ha llegado un momento en el que nuestros modos de organización se han independizado de nosotros y asistimos a un espectáculo político lejano e incomprensible. Nosotros votamos a gente que quiere estar ahí, en esos poderes, y que una vez colocados, desaparecen de nuestro campo visual. </p>
<p>¿Y cómo llegar hasta ellos y recordarles su papel real? ¿Cómo controlar nuestras instituciones? Algún mecanismo tiene que haber para llegar hasta ahí. Las protestas tenían sentido cuando todavía las instituciones manejaban gente, pero en este momento las instituciones no tienen un responsable porque el responsable final es algún concepto sin nombre y apellidos, y un concepto no puede responder a una manifestación. ¿Se puede pedir cuentas a la globalización? </p>
<p>Esto nos convierte en expectantes. ¿Qué nos va a llegar? Ser expectantes es lo contrario de ser activos. No podemos actuar ante algo que desconocemos. Sólo nos queda el aventurarnos, que no tiene nada que ver con emprender un viaje apasionante, sino con dar palos de ciego. Y alrededor de esta situación aparece un discurso que nos exige una adaptación. Tenemos que adaptarnos a un mundo cambiante, inseguro. ¿Cómo podemos adaptarnos a lo que desconocemos? La adaptación no es un concepto positivo, ni siquiera es un concepto posible. Lo nuevo hay que aceptarlo y para eso tiene que aparecer como una horma perfecta.</p>
<p>Aceptar no es lo mismo que adaptarse, es reconocer. ¿Qué tenemos que reconocer? La denuncia de los medios de comunicación de nuestra falta de información, de la opacidad del mundo nos ha creado una necesidad de saber, de reconocernos como no activos, como simples expectantes. ¿Tiene que quedarse ahí el periodismo? ¿No nos puede dar nombres y apellidos en lugar de conceptos o cifras a las que no se les puede exigir responsabilidad? Y no sólo nombres y apellidos, ¿no puede hacer las preguntas políticamente incorrectas que desenmascaren los verdaderos intereses de los distintos órdenes desordenados?</p>
<p>Las instituciones, cuyo fin no hay que olvidar que es ordenar distintos ámbitos de nuestra vida, han pasado a ser poderes: poder político, poder económico, poder social, poder empresarial, poder financiero, poder cultural&#8230; ¿Por qué utiliza el periodismo esta palabra en lugar de orden político, orden empresarial&#8230;? No pueden acostumbrarnos a utilizar palabras que salen de un mundo que quiere obligarnos a adaptarnos. Precisamente debería el periodismo velar por los objetivos fundacionales de nuestras instituciones, no dejar que su lenguaje se acabe tiñendo de los desórdenes y darnos un mundo que no responde a nuestra realidad. El orden económico o político o social no puede ser un poder. Si es así, tendrá que dar cuenta de los desórdenes que los convierten en un poder. Esa es la información que necesitamos. Nuestro mundo no es imposible de entender, es muy fácil de entender si nos colocamos en la posición correcta y tenemos un punto de apoyo. Necesitamos que nos expliquen todos estos aspectos de nuestro mundo como ámbitos de poder para poder cambiarlos a ámbitos de orden.</p>
<p>Hace unos días asistí a un documental muy interesante de Nikos Megrelis que denunciaba la muerte de periodistas en situaciones de guerra y no por balas perdidas precisamente. Uno de los periodistas que hablaba en el documental se denunciaba a sí mismo como autocensurador. No había sido capaz de contar lo que había grabado tal cual, había usado el corta y pega para cambiar la causa de una acción reprochable desde el punto de vista de lo humano. La confesión era magnífica. ¿Dónde están las preguntas que puedan desenmascarar los poderes para volver al orden? Alguien preguntó en la sala si ese documental servía para algo, si no se quedaba en un acto  romántico. No gustó la pregunta, sin embargo es la pregunta que nos hacemos todos. ¿Qué podemos hacer ante lo que vemos si no sabemos a qué responde? El periodismo debería estar legitimado por nuestra comunidad como mecanismo de control. La forma de legitimarlo es obligarlo a responder a nuestras necesidades. Los medios de comunicación no pueden ser otro poder, tienen que estar al servicio de la comunidad, no de los poderes. Si eso ocurriera, el periodismo no estaría en crisis. </p>
<p>Las necesidades de la comunidad no son opacas, son transparentes y pueden constituir un buen punto de apoyo para cambiar la forma de enfocar el periodismo. La política es una forma de ordenar nuestra participación en la configuración de una comunidad. La capacidad de mejorar esa configuración no puede estar guiada por la ideología, que siempre intenta cerrar un mundo en un esquema. El periodismo no debería colocarse ahí, para eso llevamos siglos pensando en lo humano. </p>
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		<title>EL CABALLERO DE LA CARRETA. Chrétrien de Troyes</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jun 2012 17:31:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[ideal]]></category>
		<category><![CDATA[Lanzarote]]></category>
		<category><![CDATA[novela medieval]]></category>

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		<description><![CDATA[El caballero de la carreta Chrétien de Troyes Alianza Editorial 137 páginas La novela tiene el poder de mostrarnos una experiencia en un tiempo y espacio concretos, y lo hace de tal manera, que podemos asistir a esa experiencia como si estuviésemos ahí mismo. Leer novelas de hace tantos siglos nos permite tener experiencia de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/06/images.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/06/images.jpeg" alt="" title="images" width="176" height="286" class="alignleft size-full wp-image-1757" /></a>El caballero de la carreta<br />
Chrétien de Troyes<br />
Alianza Editorial<br />
137 páginas</p>
<p>La novela tiene el poder de mostrarnos una experiencia en un tiempo y espacio concretos, y lo hace de tal manera, que podemos asistir a esa experiencia como si estuviésemos ahí mismo. Leer novelas de hace tantos siglos nos permite tener experiencia de cómo se pensaba, se sentía y se actuaba. Es una especie de milagro estar ahí, de repente, en un camino de un bosque de Bretaña, o encarcelados en un castillo. Y no tiene nada que ver con una historia de aventuras aunque la acción sea trepidante. Lo que palpita es el corazón del protagonista en una lucha continua entre las ideas y los instintos dirigidos por la fortuna.</p>
<p>La lectura desde nuestros sobrealimentados yoes actuales resulta sobrecogedora porque no hay ni rastro de yo en Lanzarote, que se mueve bajo la dirección de Amor, amonestado por Razón o transportado por Fortuna. Su vida sólo tiene valor en función de su amada, y lo más curioso es que el lector puede ver desde fuera que no merece realmente la pena tantas penurias por ella, una reina que juega. De hecho, lo importante no es el objeto de amor, sino Amor mismo. Podemos asistir a un momento en el que el ideal funcionaba como un motor con tal potencia que borraba el miedo a la muerte. La muerte no era más que una anécdota. Desde nuestra cultura occidental actual resulta muy extraño ese momento histórico. Lanzarote no toma ninguna decisión en función de su bienestar, en realidad siempre escoge lo más arriesgado, como si su cuerpo no tuviera valor. El gran castigo es el cautiverio, el estar aislado del mundo al que pertenece y por el que vive. Lanzarote en cautiverio no es. La presencia de la nada es más potente en el cautiverio que en la muerte, que si es digna, te permite mantenerte vivo en el tiempo.</p>
<p>En realidad, Amor, Razón o Fortuna no son ideas, son fuerzas. Ese mundo parece un espacio de relaciones, donde cada uno es en función de su relación con todo lo que le rodea. En este caso, el protagonista está marcado por el hecho de ser caballero, por la obediencia al rey y el honor, la valentía y la veracidad. Pero a este caballero, que sólo tiene que cumplir con esto, le ocurre que Amor le ordena, obligándolo a salirse de su condición de caballero y sufrir las peores penas: ser un desheredado y vivir en cautiverio. Y esa misma fuerza que le lleva al deshonor, es la responsable, al final, de ser reconocido como como el caballero de la venganza pasando las peores pruebas. De alguna manera, sólo el que arriesga es capaz de llegar al nivel más alto de identidad. </p>
<p>Lanzarote es un caballero que representa todos los atributos de su condición: veraz, fiel, valiente, pero lo que cuenta la novela es su humanidad. Es una leyenda viva, todos cuentan sus hazañas y su fuerza, sin embargo, el narrador nos ha llevado por el camino de esas hazañas desde su lado humano. Lo primero con lo que nos encontramos es con que hace algo absolutamente contrario a su condición de caballero: subirse a la carreta de uso común para ladrones y asesinos sabiendo que se convertirá en un ser infame. Y eso lo hace porque “Amor lo quiere” aunque “Razón disiente”. Mientras Lanzarota se sabe héroe, el narrador cuenta que no tiene otro remedio que serlo mientras Amor mande. Y no se presenta a Amor como un ideal, sino como una fuerza dominadora con final carnal, rodeado de sangre, secretos, mentiras, dudas, traiciones. </p>
<p>La construcción del mundo medieval está tan alejada de nosotros, de hecho más alejada que el mundo griego o romano, que no deja de ser una experiencia pensar en todas las manifestaciones artísticas, escultórica y arquitectónicas de esa época después de esta lectura. Los caballeros hacen referencia a la iglesia y los santos como motores de sus vidas en el momento de venganza. La iglesia no parece más que un espacio sagrado pero sin contenido, sin que el mensaje cristiano sea conocido. Los lugares son puros y sagrados, la vivencia del sexo natural, no razonada, el tiempo larguísimo, los encierros duran años, el traslado a algún lugar cercano, semanas. Los espacios están desorganizados, de manera que pueden parecer infinitos cuando en realidad ocupan un pequeño territorio. Desde esta lectura, también es desde donde se puede entender el mundo que representa D. Quijote, el cambio que propone y puede ver Cervantes, el final de un mundo cerrado a los caballeros.</p>
<p> Y no es este libro una novela de caballerías, es la historia de Lanzarote saliendo de su mundo y volviendo a él. Está en juego su identidad, su vida carece de valor. Son muchos los temas que abre esta novela para pensar en nuestra época, que perdió y que ganó con esa forma de ver el mundo que duró tanto tiempo y sobre la que hay tan poco escrito.</p>
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		<title>EL PAPEL ACTUAL DEL AUTOR</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 10:38:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[autor]]></category>
		<category><![CDATA[Feria del Libro]]></category>
		<category><![CDATA[firma]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cómo nace ese mito contemporáneo del escritor como ego inmenso que vive en una soledad infinita? Nada más alejado del acto comunicativo de la Literatura. Sentarse a escribir es dirigirse directamente a un lector. Recuerdo el diario secretísimo de una prima pequeña que al abrirlo ponía: “Querido lector:”. La única soledad imaginable del escritor es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/05/images-2.jpeg"><img src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/05/images-2.jpeg" alt="" title="images-2" width="260" height="194" class="alignleft size-full wp-image-1745" /></a>¿Cómo nace ese mito contemporáneo del escritor como ego inmenso que vive en una soledad infinita? Nada más alejado del acto comunicativo de la Literatura. Sentarse a escribir es dirigirse directamente a un lector. Recuerdo el diario secretísimo de una prima pequeña que al abrirlo ponía: “Querido lector:”. La única soledad imaginable del escritor es la de no tener un espacio para compartir lo que escribe, o sea, no publicar.</p>
<p>Nada me ha sorprendido más que las introducciones, o prólogos, o simplemente comienzos de las primeras novelas de la Historia. El autor aparece contando por qué escribe y cuáles son sus intenciones, incluso aceptando algún cambio que le proponen lectores o dirigiendo sutilmente la lectura hacia lo que él considera importante. </p>
<p>Voy a poner algunos ejemplos para que entendamos qué era un autor al principio  de los tiempos.</p>
<p>En Dafnis y Cloe, Grecia, siglo III a.c, Longo cuenta cómo decide escribir sobre el amor después de ver un cuadro. Y esta es su voz: “&#8230; compuse estos cuatro libros que dedico al Amor, a las Ninfas y a Pan, deseando que mi trabajo les sea grato a los hombres, pues así sanará el enfermo, se consolará el triste, recordará el amor el que ya amó y enseñará lo que es amor al que nunca ha amado&#8230;”. </p>
<p>Chrétien, Francia, siglo XII, en <em>El caballero de la carreta</em> quiere especificar en qué consistió su trabajo refiriéndose a sí mismo así: “ … Empieza Chrétien su libro sobre <em>El caballero de la carreta</em>. Temática y sentido se los brinda y ofrece la condesa; y él cuida de exponerlos, que no pone otra cosa más que su trabajo y atención.” Y empieza a contar sin más, identificándose con el narrador.</p>
<p>En el año 1000, una mujer japonesa, Murasaki Shikubu, escribe <em>La historia de Genji</em> identificándose como narradora. Y dice, por ejemplo, en un momento: &#8221; Hasta aquí había soslayado los padecimientos y tribulaciones de Genji por respeto a los resueltos esfuerzos para ocultarlos, y he escrito ahora sobre ellos sólo porque ciertos señores y ciertas damas han criticado mi historia diciendo que parecía ficción, deseosos de saber por qué incluso quienes mejor conocían a genji habían de considerarle perfecto, únicamente porque era el hijo de un emperador. Sin duda ahora debo rogar la indulgencia de todos por mi descaro al pintar un retrato tan escandaloso de él&#8221;. </p>
<p>Y el prólogo de Cervantes en El Quijote, largo, irónico, cercano: “Desocupado lector:&#8230; Todo lo cual te exenta y hace libre de todo respeto y obligación, y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres de ella&#8230; Pero quiero que me agradezcas el conocimiento que tendrás del famoso Sancho Panza, su escudero, en quien, a mi parecer, te doy cifradas todas las gracias escuderiles que en la caterva de los libros vanos de caballerías están esparcidas. Y con esto, Dios te dé salud, y a mí no me olvide. VALE”. Recuerda este tono a las cartas de Mozart, en general a su actitud, concentrado en el arte y no en el efecto que tienen que causar sus palabras para encumbrar su obra.</p>
<p>En todas estas novelas el autor se identifica como el que cuenta esa historia, como el que ha visto pertinente que salga a la luz por valores que ha reconocido en ella que quiere compartir. Poco a poco, el autor se va separando del narrador hasta llegar a convertirse en una simple firma. Cuando el autor deja de hacerse cargo de lo que cuenta es cuando su firma empieza a perder sentido. ¿Quién ese ese nombre? En el acto comunicativo que constituye la literatura, desaparece una parte y el lector quiere recuperarla de alguna forma, saber quién es, por qué escribió eso, qué interés tiene en que alguien lea lo que ha escrito. Pero de repente esa información está mediada, no es directa. Aparece un rocambolescao circuito de encumbramiento del autor: premios, actos conmemorativos, presentaciones de libros por amigos famosos que no dan con el espíritu del libro. </p>
<p> Cuando nos encontramos con autores como Thomas Bernhardt, la potencia de su voz tiene que ver con que está identificada (por cierto, se me ocurre que en su libro Los premios, trata este tema de manera muy interesante). Es él el que escribe y en medio de un mundo literario montado sobre la base de escritores alejados, resulta fiable. Es curioso utilizar el adjetivo fiable, pero cuando un autor está metido en un circuito de marketing entra en el territorio de la sospecha. No es necesario crear una voz como la de Bernhardt, pero sí dar cuenta de lo escrito. Los libros están separados completamente de sus autores. En todo ese mundo, lo de menos es el libro.</p>
<p>El acto comunicativo de la literatura es circular, nunca lineal. No hay un autor que da un libro a un lector a cambio de dinero, aunque el dinero tenga que estar para la existencia del libro. Hay una historia que el propio autor quiere conocer mientras la escribe y que le lleva necesariamente a querer compartirla. El autor es el primero en disfrutar de algo que no sabía, es tan lector como el lector. Desde ahí es desde donde tienen que sentarse las bases de las relaciones entre el autor y el lector. Por ejemplo habría que decir, &#8220;el autor y los lectores charlan sobre el libro B&#8221;. Nunca, &#8220;el autor charla con sus lectores sobre el libro B&#8221;. No son sus lectores, son los lectores del libro, igual que él.</p>
<p>Así es como se constituye el mito del escritor como un ego inmenso que vive en una soledad infinita en un mundo inaccesible. En ningún momento un autor puede hablar honestamente de soledad. La soledad está en una reunión de gente que no te escucha, por ejemplo, pero nunca en el momento de construcción de un mundo lleno de matices, que además va a ser compartido por otros. Nada como poder entrar mientras se escribe un libro en ese mundo que siempre te espera.</p>
<p>No es la literatura un espacio de soledades, tenemos que entenderlo así para poder crear un mundo alrededor del libro que de verdad esté pensado según su propia forma de ser comunicativa. El libro no se promociona, se presenta. Y ahí los autores tienen mucho que hacer, tienen que buscar la forma de dejar de ser meros firmantes en busca de reconocimiento para hacerse cargo de lo que han escrito. El lector quiere saber más de lo que ha leído, pero lo que le dan es el cuadro favorito del autor, o la foto de la habitación donde trabaja. La firma, pretendiendo cercanía, es el momento de máxima lejanía. El autor está ahí y no se puede tener un diálogo con él. Sólo firma.</p>
<p>Y esta reflexión la hago el día que se inaugura La Feria del Libro de Madrid, el sitio ideal para contemplar el espectáculo.</p>
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		<title>ESTO PARECE EL PARAÍSO. John Cheever</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 21:40:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silvia Bardelás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[ironía]]></category>
		<category><![CDATA[John Cheever]]></category>

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		<description><![CDATA[ESTO PARECE EL PARAÍSO John Cheever Emecé ¿Por qué leer un libro escrito en 1986? Ni clásico todavía, ni actual, sin embargo más cercano al momento político que estamos viviendo que al de entonces. Los personajes están inmersos en un caos que responde a una falta de criterio político o de organización. De alguna manera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/05/images-1.jpeg"><img class="alignleft size-full wp-image-1738" title="John Cheever" src="http://www.ellectorperdido.com/wp-content/uploads/2012/05/images-1.jpeg" alt="" width="265" height="190" /></a>ESTO PARECE EL PARAÍSO</p>
<p>John Cheever</p>
<p>Emecé</p>
<p>¿Por qué leer un libro escrito en 1986? Ni clásico todavía, ni actual, sin embargo más cercano al momento político que estamos viviendo que al de entonces. Los personajes están inmersos en un caos que responde a una falta de criterio político o de organización. De alguna manera esa sociedad en la que viven ha perdido el norte literalmente, se mueve sin saber hacia dónde, las instituciones  ejercen un poder más que un papel,  actúan siguiendo un manual de leyes que permiten o rechazan comportamientos sin más razón que la costumbre.</p>
<p>Cheever construye una narración, no una novela, cimentada en sensaciones. Algo así como voy a contar la pérdida de criterio, el olvido de lo auténtico, lo que nos daba sentido. Y para eso elige a un viejo todavía firme, que se resiste a perder la capacidad de sentir y que ya, libre de las ataduras del trabajo, que te mantiene alimentando ese sistema absurdo, puede mirar desde la nostalgia, contrastar el presente con un pasado propio pero lejanísimo en cuanto al modo de vida. Puede además traer al presente el momento de la juventud madura, ese en el que tienes que actuar aunque no sepas cómo. Así que, en esa vivencia del tiempo no limitado por el trabajo, los hechos pierden sus contornos y la mirada toma distancia.</p>
<p>El narrador dirige la lectura obligando a entrar en la historia, a mirar ese mundo enrarecido desde la perspectiva del mundo natural de antes, donde el paisaje y el hombre vivían en armonía. Y esa armonía, simbolizada en el agua pura, capaz de albergar truchas y berros, es la que necesita encontrar el viejo protagonista, todavía firme. Nada transmite una sensación de realidad, como si se hubiera quedado al otro lado. Sólo la recuperación del agua pura hace posible la vuelta de las cosas mismas, es el momento en el que el personaje es capaz de ver el mundo fuera de él.</p>
<p>El lector puede sentir la extrañeza de los acontecimientos que se van enlazando hasta aclarar cómo pudo suceder la vuelta al agua virgen. Puro surrealismo desde la distancia, pero lo que lo convierte en verdaderamente extraño es que esos acontecimientos podrían suceder en cualquier momento y cualquier lugar. Es la conciencia que abre la narración, el asistir de repente a los resortes que mueven a los personajes, emociones siempre incontroladas, lo que hace caer en la cuenta del absurdo. Las manos negras que llevarían el mundo a la catástrofe no son más que todas las no decisiones de la vida cotidiana de cada uno de nosotros. No voy a contar qué decisión resuelve el problema porque sería desvelar la intriga, pero tiene que ver con que algo llegue a despertarnos del letargo, una acción que emocionalmente nos obligue a implicarnos.</p>
<p>La ironía sigue funcionando como una amable y clara forma de despertar. Ahí nos movemos en el ámbito de lo compartido. La risa es en el fondo la celebración de entendernos, contemos lo que contemos, vengamos de donde vengamos.</p>
<p><a href='http://youtu.be/Na5zv7sj7ME' >Reunions by John Cheever. Un relato leído por Richard Ford</a></p>
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