En las frases de las que hablamos, el ritmo suele ser lo único que tenemos para empezar. El ritmo y la evocación de alguna sensación. Para que una frase funcione como comienzo de un texto tiene que ser en sí misma literaria, es decir, mostrar algo, pero nunca ser ficticia y por ficticia entiendo falsa. [...]

El lector perdido es una especie de quimera con la que sueñan editoriales, una posiblidad, un alguien que puede llegar a ser lector.
Sin embargo, el lector perdido es el que ya lee, pero que no se siente representado en las propuestas de la mesa de novedades.
Este es un espacio donde se recomiendan libros al margen del mercado, unas veces coincidirán y otras, no.
También es un espacio donde la lectura se entiende como un acto creativo.

