“A propósito de todas las iniciativas, hay una verdad elemental cuya ignorancia mata innumerables ideas y espléndidos planes: en el momento en el que uno se compromete de verdad, la Providencia también lo hace. Toda clase de cosas comienzan a ocurrir para ayudar a esa persona, cosas que sin su previo compromiso jamás habrían ocurrido. [...]

El lector perdido es una especie de quimera con la que sueñan editoriales, una posiblidad, un alguien que puede llegar a ser lector.
Sin embargo, el lector perdido es el que ya lee, pero que no se siente representado en las propuestas de la mesa de novedades.
Este es un espacio donde se recomiendan libros al margen del mercado, unas veces coincidirán y otras, no.
También es un espacio donde la lectura se entiende como un acto creativo.

