La crítica alemana fue la inventora del término Bildungsroman. Son novelas de construcción, esa sería la traducción literal y además real, porque la personalidad se construye y la personalidad es una forma de estar en el mundo que adoptamos para movernos en él. La adolescencia es un proceso de maduración duro, largo, lleno de choques [...]

El lector perdido es una especie de quimera con la que sueñan editoriales, una posiblidad, un alguien que puede llegar a ser lector.
Sin embargo, el lector perdido es el que ya lee, pero que no se siente representado en las propuestas de la mesa de novedades.
Este es un espacio donde se recomiendan libros al margen del mercado, unas veces coincidirán y otras, no.
También es un espacio donde la lectura se entiende como un acto creativo.

